Sobre este tipo de cuentas, que tampoco están reguladas por la NIF para microempresas, puede identificarse su importancia si se le mira desde el punto de vista tributario. En efecto, el Decreto 2548 de 2014 señala que, con ocasión del proceso de convergencia a los nuevos marcos técnicos normativos, las cifras contables pueden variar con respecto a la normatividad regida por el Decreto 2649 de 1993 y que dichas diferencias pueden ser conciliadas a través de dos sistemas de control: (1) el sistema obligatorio de registro previsto en el artículo 3 del mencionado Decreto 2548; y (2) el libro tributario consagrado en el artículo 4 de la misma norma.

En esta línea, conceptúo la DIAN en el Oficio 512 de 2015, el control de las diferencias entre la contabilidad y las bases fiscales se ejerce por cualquiera de los siguientes procedimientos, a elección del contribuyente obligado a llevar contabilidad:

i. La contabilidad llevada conforme a los nuevos marcos técnicos normativos. Esta opción puede resultar útil para aquellos contribuyentes obligados a llevar contabilidad, cuando la misma, aún llevada de conformidad con los nuevos marcos técnicos normativos, es muy similar a las bases fiscales determinadas conforme a lo previsto en el Artículo 2 del Decreto 2548 de 2014. Las diferencias que surjan entre la contabilidad y los nuevos marcos normativos pueden ser controladas a través de cuentas que hagan las veces de cuentas de orden fiscales. De adoptar este sistema, dichas cuentas harán las veces de los registros obligatorios de que trata el Artículo 3 del Decreto 2548 de 2014.

Para los microempresarios, este parecería ser la solución al control de las diferencias fiscales y contables y cumplir, de esta manera, con la obligación impuesta por las normas tributarias.

Los otros dos procedimientos de que habla el concepto 512 de la DIAN son:

ii. Registros obligatorios llevados por un sistema de registro de diferencias diferente al mencionado en el literal a. anterior junto con la contabilidad llevada bajo los nuevos marcos técnicos normativos. Esta opción puede ser llamativa para aquellos contribuyentes obligados a llevar contabilidad, cuando ésta llevada de acuerdo con los nuevos marcos técnicos normativos presenta un mayor número de diferencias con respecto a las bases fiscales. Las diferencias se controlan a través de registros obligatorios que conforman un mecanismo a través del cual la administración pueda ejercer un control efectivo y pueda conocer la situación económica y financiera de la empresa.

iii. Libro Tributario. Esta opción puede resultar interesante para aquellos contribuyentes cuya contabilidad llevada bajos los nuevos marcos técnicos normativos presenta diferencias sustantivas y numerosas con las bases fiscales. En este entendido, la teneduría del Libro Tributario puede facilitar el control de las diferencias pues todos los hechos económicos con incidencia fiscal se deben registrar en el mismo conforme a lo previsto en el artículo 2 del Decreto 2548 de 2014.

 

 

 

 

 

 

 


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