Agrupa las cuentas que reflejan hechos o circunstancias de los cuales se pueden generar derechos o posibles obligaciones que afecten la estructura financiera del ente económico. Igualmente se incluyen aquellas cuentas de registro utilizadas para efectos de control interno de activos, pasivos y patrimonio, información gerencial o control de futuras situaciones financieras, así como para conciliar las diferencias entre los registros con­tables de los activos, pasivos y patrimonio y las decla­raciones tributarias

En el registro de las cuentas de orden se deben observar las siguientes normas:

1)  Se deben contabilizar bajo "cuentas de orden por de­rechos contingentes" los compromisos o con­tratos de los cuales se pueden derivar derechos.

2)  Se deben registrar bajo "cuentas de orden por res­ponsabilidades contin­gentes" los compromisos o contratos de se relacionen con posibles obligaciones.

3)  Los diferentes conceptos deben agruparse en cuentas específicas, según la naturaleza de la transacción o evento y utilizar como contrapartida la cuenta deudora o acreedora por contra, respectiva.

4)  Las cuentas de orden no pueden emplearse como un sustituto para omitir el registro de pérdidas contingen­tes que, de acuerdo con las normas técnicas pertinentes, exigen la creación de provisiones.

5)  Tratándose de cuentas de orden fiduciarias deben observarse los princi­pios de contabilidad generalmente aceptados y lo dispuesto en normas especiales.

En consecuencia, las cuentas de orden se clasifican en:

1.  Cuentas de orden deudoras; y

2.  Cuentas de orden acreedoras.

Dentro de las cuentas de orden deudoras se pueden men­cionar: derechos contin­gentes, como litigios, demandas y promesas de compraventa; deudoras fiscales, para re­gistrar las diferencias entre el valor de las cuentas del activo, según la contabilidad y aquellas incluidas en la declaración de renta; deudoras de control, tales como bienes recibidos en arrendamiento o leasing opera­tivo (por cuanto el arrenda­mien­to o leasing financiero debe contabilizarse dentro del grupo de activos fijos), títulos de inversión no colocados, activos fijos total­mente depre­ciados, agotados o amortizados, créditos a favor no utilizados, activos castigados por haber sido considerados incobrables o perdidos; títulos de inver­sión amorti­zados y capitalización por revalorización del patrimonio. Cada uno de estos grupos tiene su correspon­diente cuenta de orden deudora por contra, cuya natura­leza debe ser de saldo crédito.

Por su parte, las cuentas de orden acreedoras agrupan, entre otros, los siguientes conceptos : respon­sabilidades contingentes, que tengan relación con bienes y valores recibidos en custodia, en garantía y de terce­ros, litigios, deman­das, promesas de compraventa, con­tratos de administración delegada y cuentas en partici­pación; acreedoras fiscales que comprende el valor de las diferencias existentes entre las cuentas de pasivo y patrimonio, registradas contablemente, y las incluidas en la declaración de renta; acreedoras de control, como los contratos de arrendamiento o leasing operativo. También para esta clase de cuentas de orden, existen sus correspondientes registros por contra, de naturaleza débito.

 

 


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