Este tipo de cuentas no está regulado por el Decreto 2706 de 2012, motivo por el cual su registro contable puede aplicarse con base en los párrafos 2.17 y 2.27 de la NIIF para Pymes, siguiendo la directriz incorporada en los numerales 2.2 y 3.1 de la mencionada norma que autoriza que “… las microempresas podrán utilizar, de acuerdo con las circunstancias, bases de medición que estén incluidas en las NIIF o en la NIIF para PYMES.”

El párrafo 2.17 en mención señala que Los beneficios económicos futuros de un activo (como, en éste caso los diferidos) son su potencial para contribuir directa o indirectamente, a los flujos de efectivo y de equivalentes al efectivo de la entidad y que esos flujos de efectivo pueden proceder de la utilización del activo o de su disposición. Por su parte, el párrafo 2.27 define el reconocimiento como el proceso de incorporación en los estados financieros de una partida que cumple la definición de un activo, pasivo, ingreso o gasto y que satisface los siguientes criterios: (a) es probable que cualquier beneficio económico futuro asociado con la partida llegue a, o salga de la entidad; y (b) la partida tiene un costo o valor que pueda ser medido con fiabilidad.

Bajo las anteriores consideraciones, podría concluirse que las únicas partidas que se deben registrar dentro del activo, bajo las denominaciones de “gastos pagados por anticipado” o “diferidos” son aquellas que son susceptibles de ser recuperadas en dinero, es decir, que contribuyen directa o indirectamente a los flujos de efectivo de la empresa y que, en consecuencia, es probable que se perciban beneficios económicos asociados.

Tales condiciones se cumplen en conceptos tales como intereses y seguros porque la cancelación anticipada de los contratos o convenios que les originan darán lugar a un reintegro de dinero en efectivo, proporcional al tiempo faltante para el vencimiento original de tales convenios. Otra cosa ocurre con gastes como, por ejemplo, papelería o publicidad y propaganda, que pueden dar origen a pagos importantes en el momento de obtener los bienes o servicios, pero que nunca podrán ser, ni devueltos al impresor (por un cambio de dirección, por ejemplo en el caso de papelería) ni solicitar devolución a la agencia de publicidad o a los medios de comunicación si tal propaganda no arrojó los resultados esperados y, además, en estos dos ejemplos, tampoco el valor a amortizar puede ser medido con fiabilidad, como lo exige la norma.

El uso de la NIIF para Pymes, implica que se debe incluir una política contable que así lo señale y, también, introducir una nota de revelaciones al respecto.

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