El término depreciación hace referencia a las propiedades, planta y equipo, con excepción de los te­rrenos. Por su parte, el agotamiento se asocia con los terrenos cultivables, tales como plantaciones agrícolas y forestales y demás activos o recursos natura­les, como minas y canteras, pozos artesianos y yacimientos de mi­nerales e hidro­carburos; y la amortización tiene que ver con activos intangibles y cargos diferidos.

De acuerdo al ámbito en el que se le estudie, el concepto de depre­ciación puede tomar diferentes connota­ciones. Así, por ejemplo, económica­mente se entiende por depreciación la pérdida de valor de un activo fijo como consecuencia de su uso y debido, también, al transcurso del tiempo o a su obso­lescencia tecnológica. Contable­mente, la depreciación es el mecanismo mediante el cual se asigna el costo del activo fijo a los ingresos gene­rados, directa o indi­rectamente, por él a lo largo de un período de tiempo, denominado vida útil. Y, financiera­mente, la depreciación representa la recuperación del costo de un activo fijo, a través de los ingresos y bajo su característica de deducción de las utilidades, lo que implica, en últimas, la posibilidad de generación de recursos propios para la reposición o renovación del respectivo activo fijo.

La depreciación debe basarse en la vida útil estimada del bien. Para la fijación de ésta es necesario conside­rar (párrafo 17.21 de la NIIF para Pymes): (a) La utilización prevista del activo. El uso se evalúa por referencia a la capacidad o al producto físico que se espere de éste; (b) El desgaste físico esperado, que dependerá de factores operativos tales como el número de turnos de trabajo en los que se utilizará el activo, el programa de reparaciones y mantenimiento, y el grado de cuidado y conservación mientras el activo no está siendo utilizado; (c) La obsolescencia técnica o comercial procedente de los cambios o mejoras en la producción, o de los cambios en la demanda del mercado de los productos o servicios que se obtienen con el activo; y (d) Los límites legales o restricciones similares sobre el uso del activo, tales como las fechas de caducidad de los contratos de arrendamiento relacionados.

La vida útil podrá fijarse con base en conceptos o tablas de depreciación de reconocido valor técnico.

La depreciación de un activo comenzará cuando esté disponible para su uso, esto es, cuando se encuentre en las condiciones necesarias para operar en la forma que lo ha previsto la microempresa, La depreciación de un activo termina cuando se elimina (o se da de baja) de los estados financieros, La depreciación no cesará cuando el activo esté sin utilizar o se haya retirado del uso activo, a menos que se encuentre depreciado por completo. Una microempresa distribuirá el valor depreciable de un activo de forma sistemática a lo largo de su vida útil. El método más simple es la depreciación lineal, lo que no quiere decir que no se puedan utilizar otros métodos de reconocido valor técnico [9.12]. Otros métodos son los decrecientes (raíz enésima, cuando haya valor residual y suma de los dígitos de los años, entre los más comunes) y los basados en el uso, como por ejemplo el método de las unidades de producción (párrafo 17.22 de la NIIF para Pymes).

 (Continúa)

 

 

 

 

 

 

 


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