Las cuentas por cobrar, documentos por cobrar y otras cuentas por cobrar son derechos contractuales para recibir dinero u otros activos financieros de terceros, a partir de actividades generadas directamente por la microempresa. [7.1]

Una microempresa reconocerá las cuentas por cobrar cuando se cumpla con los criterios establecidos; es decir que sea probable que cualquier beneficio económico futuro asociado con la partida entre o salga de la microempresa y que la partida tenga un costo o valor que pueda ser medido con fiabilidad. [7.2]

Dentro de la partida de deudores se registran los va­lores a favor de la empresa y a cargo de los clientes, ya sean estos nacionales o extranjeros (o vinculados económicos, aun cuando éstos no son mencionados en la NIF para microempresarios), por concepto de ventas de mercancías, servicios o contratos realizados en desarrollo del objeto social, así como la financia­ción de los mismos. En este mismo grupo de cuentas, pero de manera independiente, es recomendable registrar las cuentas por cobrar que han sido negociadas bajo la modalidad de Factoring.

Debe recordarse que habrá vinculación económica cuando existan intereses econó­micos, financieros o admi­nistrativos, comunes o recí­procos, así como cualquier situación de control o depen­dencia.

Así mismo, son cuentas por cobrar, integrantes, de este grupo, los anticipos entregados a terceros; los impuestos relacionados con retenciones en la fuente, excedentes no aplicados y anticipos reconocidos en declaraciones de períodos anteriores no compensados; las cuentas y documentos por cobrar a trabajadores; los créditos a corto plazo otorgados a vinculados económicos; y la de deudores varios.

Las cuentas por cobrar se miden al costo histórico [7.3]. Es decir, las cuentas por cobrar se registran por el valor expresado en la factura o documento de cobro equivalente [7.4].

A las cuentas de deudores se les deberá restar la provisión (deterioro) efectuada para cubrir eventuales pérdidas de créditos, como resultado de cuidadosos análi­sis efectua­dos a cada una de las cuentas que conforman el grupo de cuentas por cobrar y siempre y cuando no se tenga certeza de poder recuperar una cuenta por cobrar. [7.5]

Al final de cada periodo sobre el que se informa, una microempresa evaluará si existe evidencia objetiva de deterioro o de recuperación del valor de los activos, de que trata esta norma. Cuando exista evidencia objetiva de deterioro del valor, la microempresa reconocerá inmediatamente en cuentas de resultado una pérdida por deterioro del valor. [2.34]

La microempresa medirá la pérdida por deterioro del valor de la siguiente forma: la pérdida por deterioro es la diferencia entre el valor en libros del activo y la mejor estimación (que necesariamente tendrá que ser una aproximación) del valor (que podría ser cero) que ésta recibiría por el activo si se llegara a vender o realizar en la fecha sobre la que se informa. [2.35]

(Continúa)

 

 

 

 

 

 


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