La situación financiera de una microempresa muestra la relación entre los activos, pasivos y patrimonio en una fecha específica al final del periodo sobre el que se informa. [2.16]

Es la representación numérica del estado financiero de una persona natural o jurídica que ejerce actividades industriales, comer­ciales o de servicios, en una fecha determinada y como resultado de la ejecución sucesiva de opera­ciones y transacciones económicas llevadas a cabo en el desarrollo del objeto social o actividad particular. En consecuencia, la situación financiera incluye partidas que reflejan los saldos acumulados de las cuentas de activo, pasivo, patrimonio y de orden.

Estas últimas, es decir las cuentas de orden, no pertenecen en realidad al balance general, pues su pre­sentación se hace por fuera del cuerpo de éste. Sin em­bargo, dada su importancia como medio de control y el poco conoci­miento sobre su manejo y finalidad, se incluye al final del presente capí­tulo un estudio sobre la naturaleza de esta clase de cuentas y la normativa procedimental y contable que la debe acompañar. No debe olvidarse que las diferencias entre los valores consignados en la de­claración de renta y los regis­tros contables deben materializarse en las respectivas cuentas de orden, a manera de conciliación[1].

De otra parte, existen algunas clases de cuentas, esencialmente del activo, cuya presentación exige que sean sumadas o restadas a otras. Tal es el caso de la provisión para cuentas por cobrar de dudoso o difícil recaudo, espe­cialmente las relacionadas con la cartera comercial. O las provisiones para cubrir pérdidas en los inventarios, debido a obsolescencia, faltantes o dete­rioro, o a eventuales pérdidas en la venta de inversio­nes. Así mismo, la depreciación de activos fijos y la amortización de cargos diferidos, son típicas par­tidas repre­sentativas de aquellas que se restan a otras. Finalmente, se suman cuentas tales como valorización de inversiones en valores mobiliarios o de bienes inmuebles[2], cuyo resultado no depende de las operaciones llevadas a cabo por sus propie­tarios, sino del desempeño de la economía.

En el lado del pasivo y patrimonio, el valor de las acciones propias readquiridas o acciones en tesore­ría se presenta neto, dentro del patrimonio total acu­mulado. Y, en cuanto al pasivo, aunque más difíciles de encontrar, también puede ocurrir que existan valores para sumar o restar a otros rubros o cuentas del balan­ce. En el ámbito internacional ésta clase de partidas son deno­minadas bajo el nombre genérico de cuentas com­plementarias, en razón a que sus saldos se derivan de otras cuentas, que son - en definitiva - quienes les dan origen; es decir, no podrían existir por sí solas.

La ecuación contable básica Activo = Pasivo + Patrimonio, conduce al repaso de los conceptos de registro contable denominados “Débito” (“Debe”) y “Crédito” (“Haber”) de cuyo correcto manejo depende, no sólo una adecuada contabilización de las operaciones del ente económico, sino un mejor entendimiento y lectura de los estados financieros que se desprenden de dichos registros.


[1] Artículos 3 y 4 del Decreto 2548 de 2014

[2] Si se hace uso de los dispuesto en la frase final del numeral 2.2 del Decreto 2706 de 2012

 

 

 

 

 


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