El medio ambiente en que se desenvuelve cualquier actividad humana, al evolucionar permanentemente, así sea de una manera casi imperceptible, emite "débiles señales" que se convierten en tendencias o indicadores del rumbo que toma dicha actividad. Al fenómeno se le conoce como "el entorno", el cuál refleja los cambios sociales, políticos, tecnológicos y por supuesto, económicos del medio en que se desarrolla esa actividad.

El mundo de los negocios no es ajeno al hecho y alrededor de ese "entorno" se ha desarrollado una técnica que busca crear capacidad en las empresas para percibir tales señales, identificarlas, clasificarlas y reaccionar racionalmente cuando le afecten directa o indirectamente. Las grandes corporaciones internacionales la utilizan como estrategia ante la competencia y se le conoce bajo el nombre de Businness Intelligence System.

Se fundamenta en una filosofía de apertura total de la empresa frente al medio ambiente que la rodea, es decir frente al entorno, y su pilar descansa en un enfoque de actitud por parte de todos los miembros de la organización, de tal manera que esa "apertura del mundo" sea plenamente comprendida y asimilada por los empleados, desde el más humilde hasta el máximo dirigente, por cuanto la intensidad de la señal indica el grado de posibilidad para sacar provecho de ella y reaccionar rápidamente. Entre más débil la señal, mayor capacidad de maniobra y mejor perspectiva de control o utilización. El Businness Intelligence System en una técnica de "ojos abiertos y oídos alerta". Por ejemplo, a comienzos de la década del sesenta se previó un posible racionamiento en la distribución mundial de combustible para automóviles y una potencial reglamentación estatal acerca del cilindraje de los automóviles de uso particular. Esta débil señal no fue captada por los fabricantes americanos o no le otorgaron mayor importancia. Muy por el contrario, los productores japoneses sí interpretaron debidamente la señal y reaccionaron proyectando la elaboración de coches pequeños para el futuro. Cuando el problema se presentó, ellos estaban preparados para la captura de ese mercado y hoy dominan el sector, por que fueron los primeros en fabricarlos. En otras palabras, interpretaron correctamente la débil señal de la tendencia en el suministro de combustible y la aprovecharon debidamente.

El Bis radica, entonces, en la capacidad de percibir todas las señales que emita el entorno en el cuál se mueve una empresa, aún si aparentemente ellas no están relacionadas con su actividad; también en la perfecta correlación entre percepción, clasificación y reacción; y, en definitiva, en visualizar sus futuras implicaciones en el corto, mediano y largo plazo. La estructura de la técnica BIS es relativamente sencilla y se basa en la implementación de dos estrategias: El Scanning System y el Monitoring System.

El primero a nivel general y el segundo en una escala particular o específica dentro de la organización, pero ambas fundamentadas sobre los mismos parámetros de actuación y en persecución de los mismos objetivos: capacidad de percibir todas las señales emitidas, de escudriñar las novedades y de captar las tendencias de cambio en el entorno.

Para ello, en primer lugar, la empresa escoge cuidadosamente a sus "hombre-vigía", quienes serán los encargados del éxito continuo de la operación. Ellos deben ser ejecutivos de alto nivel, académicamente preparados y de basta cultura, cuya responsabilidad será asistir a foros, seminarios y simposios, visitar las empresas líderes del sector a nivel local o mundial, la lectura permanente de revistas, periódicos, libros y documentos especializados y de actualidad y, finalmente, la síntesis y redacción de las situaciones y hechos observados (señales captadas) plasmando sus reflexiones, conclusiones y propuestas, de una manera sistemática, en la cuál se recalque la posible incidencia de las señales detectadas sobre la actividad de la empresa.

Los "hombre-vigía" requieren el apoyo de la organización, que se ocupará anualmente de seleccionar los certámenes a los cuales asistirán, así como las asociaciones, gremios y círculos de participación que se consideren importantes, designando los representantes de la empresa y el papel que deben desempeñar en ellos y de fijar las normas para el reporte final de resultados.

Así mismo, recibirán apoyo en la identificación de empresas, industrias y países líderes para lo cuál organizarán misiones que también redactarán los resultados de sus visitas, con calidad igual a la de los informes de los "hombre-vigía", se organizarán grupos de vigilancia estratégica con el fin de efectuar un seguimiento a todo aspecto que tenga que ver con las empresas (compradores, proveedores, distribuidores, regulaciones gubernamentales) y de las innovaciones en el sector. Por último la empresa deberá estar dispuesta a invertir y participar en fondos de capital de riesgo para facilitar su acceso a ideas verdaderamente innovadoras.

 

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