A mediados de la década de los noventa se hizo evidente (quizá por el impresionante auge de las denominadas empresas virtuales) la necesidad de tratar de cuantificar la riqueza de las empresas proveniente de una serie de activos intangibles que se sabía que existían pero que nunca fueron motivo de preocupación como para intentar una medición seria y con miras a un posible registro contable. Dichos intangibles se originaban, principalmente, en el conocimiento técnico adquirido o desarrollado por alguna clase de empleados, en la base de clientes y en los procedimientos operativos implementados por el ente económico.

Sin duda alguna, la interrelación de éstos tres elementos podrían explicar la diferencia entre el valor de mercado de una organización comercial y su valor en libros, registrado por los métodos convencionales de contabilidad. El problema radicaba en la forma en que deberían ser cuantificados no sólo los elementos en sí, sino también dicha interrelación. Surgieron así distintos métodos con éste propósito, unos más aceptados que otros, pero todos buscando el mismo objetivo: determinar el capital intelectual inherente a toda empresa, cuantificarlo y registrarlo contable o extracontablemente.

Con el propósito de impulsar tan importante elemento de gestión gerencial, se presenta a continuación una breve introducción a los métodos más conocidos de estimación de la gestión del conocimiento o capital intelectual, como se le conoce a ésta nueva herramienta de dirección de empresas.

Balanced Business Scorecard

Este modelo, desarrollado por Norton y Kaplan, integra los indicadores financieros (de pasado) con los no financieros (de futuro) en un esquema que permite entender las interdependencias entre sus elementos, así como la coherencia con la estrategia y la visión de la empresa.

El modelo presenta cuatro grandes bloques o segmentos: perspectiva financiera, perspectiva de clientes, perspectiva de procesos internos y perspectiva del aprendizaje y mejora, cada uno de los cuales incorpora indicadores driver, que son condicionantes de otros bloques, e indicadores output, que señalan resultados.

Navigator

De acuerdo al planteamiento de éste modelo, investigado y perfilado por Leif Edvisson para la multinacional de seguros Skandia, la diferencia entre el valor en libros de una empresa y su valor de mercado se debe a un conjunto de activos intangibles, que no se registran en la contabilidad tradicional, pero que el mercado, a través de los inversionistas, vislumbra como futuros flujos de caja. Para poder gestionar estos valores es necesario identificarlos y cuantificarlos.

Este enfoque parte de la premisa de que el valor de mercado de la empresa está integrado por el capital financiero y por el capital intelectual, el cuál, a su vez, se descompone en capital humano, estructural, clientes y organizativo, éste último conformado por dos factores fundamentales: innovación y procesos.

Para Edvisson, el Navigator surge del análisis y relación de los indicadores financieros (de pasado) con los no financieros (presente), constituídos por las relaciones con los clientes y los procesos de negocios, todo ello regulado e impulsado por el enfoque humano y basado en la capacidad de innovación y adaptación de la empresa.

Intelect de Euroforum

El modelo es un proceso de identificación, selección, estructuración y medición de activos, que pretende ofrecer información relevante para la toma de decisiones y facilitar información a terceros sobre el valor de la empresa. El modelo pretende acercar el valor contable de la empresa a su valor de mercado, así como informar sobre la capacidad de la organización de generar resultados sostenibles, mejoras constantes y crecimiento a largo plazo.

Intellectual Assets Monitor

Al igual que los tres modelos anteriores Sveiby, creador de éste planteamiento, basa su argumentación sobre la importancia de los activos intangibles en la gran diferencia existente entre el valor de las acciones en el mercado y su valor en libros, la cuál se se debe a que los inversionistas desarrollan sus propias expectativas en la generación de los flujos de caja futuros debido a la existencia de los activos intangibles.

Por tal motivo, la medición de activos intangibles presenta una doble orientación: a) hacia el exterior, para informar a clientes, accionistas y proveedores; y b) hacia el interior, dirigida a directivos y administradores para conocer la marcha del ente. Sveiby clasifica los activos intangibles en tres categorías, que originan un balance de activos intangibles. 1. competencias de las personas, 2, estructura interna y 3. estructura externa, cuyo comportamiento dene ser medido y analizado a partir de tres clases de indicadores: crecimiento e innovación, eficiencia y estabilidad.

También existen otros modelos para la estimación del valor representado en el capital intelectual, tales como el Modelo de dirección estratégica por competencias, Technology Broker, el de la Universidad de West Ontario, los de Dow Chemical y Canadian Imperial Bank y el modelo Nova, entre los más conocidos.

Así mismo, la Unión Europea a través del programa TSER conformó desde 1998 un grupo de investigación encargado de desarrollar una metodología para medir intangibles y así comprender y mejorar la gestión de la innovación en las empresas. A dicho grupo se le denominó Proyecto Meritum.