El estatuto contable colombiano señala el deber de registrar provisiones para las contingencias de pérdidas cuando la ocurrencia de esta sea posible y su valor razonable, cuantificable. Normalmente los activos susceptibles de producir alguna pérdida se ubican dentro de las cuentas por cobrar, de inventarios y en las inversiones; pero también se registran provisiones para pasivos contingentes, generalmente originados por procesos de índole legal. Estas últimas no ofrecen duda alguna sobre su objetivo pues al sustraer su valor estimado de las utilidades se generará un flujo de efectivo que puede ser empleado por la empresa en sus operaciones corrientes hasta el momento en que se cuantifique la contingencia. Si esta es desfavorable, la compañía dispondrá de los fondos sin ningún problema y si es a favor, simple­mente se generará una utilidad desfasada, al reversar la contabi­lización original.

La provisión de cuentas por cobrar se registra como consecuencia de deudas con dificultades de recaudo al sustraer de las ganancias la parte de las ventas que se cree incobrable, trasladando, inmediatamente, el problema a los accionistas o socios, quienes deberán asumir la supuesta pérdida. En idéntica forma se debe interpretar la finalidad de las provisiones para protección de inversiones, sean estas temporales o permanentes.

Por su lado, el objetivo de la provisión para protección de inventarios no es tan claro. Este rubro se compone de Productos Terminados, Productos en Proceso y Materias Primas, y aunque se acepta que una parte de los primeros puede estar repre­sentada por artículos obsoletos o de calidad inferior, difíciles de vender a los precios de venta normales, ello no significa nece­sariamente que no se puedan negociar a un precio más bajo de venta pero superior al costo, caso en el cuál no habría necesidad de provisión. Si se pensara en enajenar por debajo del costo, sí existiría la necesidad de provisión; sin embargo, esta situación es poco probable pues, por efectos de la inflación, los precios de venta siempre tenderán a incrementarse en tanto que los costos permanecerán a su valor histórico, luego, no es procedente registrar provisiones para esta clase de inventarios. El no registrar provisión para productos en proceso no tiene discusión, ya que el hecho de encontrarse en fase de transformación asegura, de por sí, el mantenimiento del valor de sus componentes. En cuanto al inventario de Materia Prima, si llegaren a existir materiales que se demeriten, la pérdida se registraría implícita en el costo de ventas y la provisión, por tanto, sobraría. Sólo habría que registrarla en el caso de que la empresa se proponga no transformar dichas materias primas sino revenderlas, situación improbable, por cuanto difícilmente se enajenaría por debajo de su costo de adquisición, también por efecto de la inflación.

En resumen, parece que sólo las provisiones para pasivos contingentes pueden tener algún asidero lógico. Las provisiones sobre activos, por tratarse de situaciones inciertas (podrá o no recuperarse la totalidad de las cuentas por cobrar, podrá o no perderse en la venta de inversiones), no deberían registrarse como provisiones que afecten el estado de resultados y que pueden dar una imagen -injusta y muchas veces incompleta- de ineficiencia administrativa, sino más bien como reservas potestativas de la Asamblea de Accionistas o Junta de Socios, sin que por ello deban perderse los beneficios tributarios otorgados por la ley, vía deducciones, las cuales podrían seguir siendo solicitadas, registrándolas como partidas conciliatorias entre la utilidad comercial y la renta líquida fiscal.

Pero, en ningún caso, la legislación debería obligar a contabilizar provisiones para protección de activos cuando la compañía se encuentre temporalmente arrojando pérdidas y no ganancias, por cuanto, ¿qué podría significar, en términos económicos, aumentar la pérdida registrada? Por el contrario, una empresa podría incurrir en causal de disolución por el sólo hecho de registrar provisiones sobre sucesos inciertos, como en realidad lo son las provisiones sobre activos.