Una vez analizadas las diferentes categorías de riesgo de cambio a que se enfrentan las empresas que efectúan transacciones con el exterior, y cuya característica principal refleje un continuo flujo recíproco en divisas de otros países, se presenta a continuación las diversas técnicas empleadas para neutralizar el efecto de la devaluación, las cuales fueron sugeridas inicialmente por la Cámara de Comercio Internacional y desarrollada por el grupo de Trabajo sobre la inestabilidad de tasas de cambio de ese organismo, como en toda formulación de políticas empresariales, una decisión gerencial acerca de la selección de la técnica a emplear dependerá de otras variables administrativas u operativas, pero principalmente de las proyecciones de flujo de caja.

CONFRONTACION

Como su nombre lo indica; esta herramienta se basa en el análisis de las cuentas por cobrar y por pagar en divisas extranjeras. Su filosofía descansa en una correcta manipulación de los saldos activos y pasivos registrados en la contabilidad, de acuerdo a su clasificación en el corto o largo plazo. El beneficio más importante de la confrontación radica en el hecho de poder descartar, del todo, la constante compra y venta de una misma moneda pero a diferentes tasas de cambio, reduciendo de esta manera las operaciones a través de entidades financieras, con el consiguiente beneficio de disminución intereses y otros gastos bancarios.

DESFASE

Consiste en el aceleramiento o demora en el giro de acreencias en moneda extranjera, teniendo en cuenta las expectativas de devaluación o revaluación. El criterio de desfase se enmarca, claro está, dentro de las cláusulas pactadas en el contrato -si las hay- sobre momentos y forma de pago y por las disposiciones oficiales referente a las prácticas cambiarias. Igual que en la confrontación, esta técnica opera tanto para cuentas por pagar como para deudores. Si la empresa posee filiales o socios comerciales en otros países, el desfase facilita la consecución de financiación a bajo costo desplazando recursos hacia los sitios con difícil acceso a crédito o con altas tasas de interés.      

CONVENIOS

Con la incorporación de una cláusula de facturación y tipo de moneda, una empresa puede negociar sus compras o ventas internacionales, de tal manera que el pago se pacte en una divisa predeterminada o una canasta de monedas, con el objeto de confrontar o balancear en el futuro flujos diferentes, por dicho concepto.

Es común también, convenir una cláusula de moneda que fije por anticipado la tasa de cambio a la cual será convertida la moneda local en la fecha de pago. Es claro que la técnica de convenios está supeditada a la capacidad de presión que se pueda ejercer en el mercado y a su poder de compra o de negociación.

Poco a poco, en el mundo entero, se ha venido imponiendo la moda de negociar en una canasta de monedas, como los derechos especiales de giro (DEG), compuesto por dólares, marcos, yen, francos y libras esterlinas, o la UME (Unidad de Moneda Europea), conformada por las once monedas de los países miembros de la Comunidad Económica Europea. Las transacciones efectuadas en una canasta de monedas eliminan, en buena parte, la volatilidad de las tasas de cambio. En especial UME es beneficiosa para países con monedas débiles y altas tasas de interés, puesto que su costo real compuesto debe ser significativamente menor que el costo en una moneda extranjera específica.

OPERACONES DE MONEDA A TÉRMINO

Este tipo de transacción, se fundamenta en la compra y venta de una moneda frente a otra, para ser entregada en una fecha futura y a un precio determinado el día de la formalización del contrato. Las operaciones de moneda a término se denominan contratos de cambio con opción a término futuro y prevén la posibilidad de efectuar pagos parciales o en un sólo contado, en cualquier fecha comprendida en un lapso de tiempo futuro.

Esta técnica de especial utilidad cuando no puede estimarse con certeza el flujo de disponibilidades en la divisa pactada para el pago o en la contingencia de una súbita modificación en la tasa de cambio. Los contratos a término son flexibles en cuanto a los vencimientos de los pagos, brindando la posibilidad de anticipar o prolongar los pagos, de acuerdo a las expectativas sobre recaudo de cartera externa. La opción de moneda a término se negocia mediante el pago de una prima, con relación a las tasas de contado, o con una tasa de descuento.

FUTUROS

Los futuros en moneda son contratos por medio de los cuales se pacta la compra o venta próxima, pero futura, de monedas extranjeras a un precio fijado de antemano. Una operación de futuros sólo puede llevarse a cabo a través del mercado de futuros, el cuál aún se encuentra en un proceso de formación y sólo operan el Mercado Internacional de Chicago, el mercado de cambio de futuros de Nueva York, el de Londres y el Mercado de Cambio Monetario Internacional de Singapur. Las transacciones, que se cubren por medio de dólares de los Estados Unidos, están restringidas al marco, libra esterlina, franco suizo, yen y dólar canadiense. Se diferencian de las operaciones de moneda a término en que estos son más flexibles y aquellos más rígidos respecto a los montos y a las fechas de vencimiento, sin embargo, los futuros pueden ser colocados en el mercado secundario, con lo cual se obvia uno de los problemas.

OPCIONES DE MONEDA

Técnica de cobertura similar a los futuros, mediante la cual se adquiere el derecho, pero no la obligación, de vender o comprar moneda extranjera en fecha futura y a un precio acordado. Las opciones de moneda garantizan un precio mínimo o máximo para el futuro cambio y establecer la posibilidad de aprovechar coyunturas favorables en la tasa de cambio. Existen el estilo americano y el europeo de opciones de moneda. Mediante el primero, la opción puede ser ejercida en cualquier momento, inclusive en la fecha de vencimiento; el estilo europeo sólo permite ejercer tal opción el día de vencimiento.

Además de las anteriores existen técnicas tales como el neto multilateral que es aplicable más que todo a compañías multinacionales con sucursales o filiales en numerosos países, la opción de crédito recíproco en moneda y el empleo de organismos oficiales aseguradores y financieros para exportación, que es, esto último, una especie de entidad de subsidio como podrá ser, más o menos, el Incomex en nuestro país. En resumen, una técnica de cobertura de riesgos, cualquiera que ella sea, pretende adoptar posiciones estratégicas en la compra y venta de divisas con el fin de neutralizar los efectos de la devaluación.

 

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