Como ya se ha explicado, el fenómeno inflacionario causa un de­terioro en el poder adquisitivo de la moneda y, en consecuencia, desde el punto de vista fiscal recobran vi­gencia, algunas reglas de planeación de impuestos, como aquella que aconseja que en la medida en que exista una posibilidad legal de acogerse a alguna opción, se haga uso de las deducciones que “se puedan hacer antes y no después” y, así mismo, la que “reconozca las utilidades gravables después y no antes”.

Pues bien, la inflación produce que la deducción por deprecia­ción, aceptada fiscalmente, sea menor entre más cerca esté el fin de la vida útil del activo que está causando dicha depre­ciación, debido a que el poder adquisitivo de los recursos propios en formación, y que aquí se denominan ahorro interno y ahorro total, también se deteriora.

Por lo tanto, si se supone un índice de inflación conocido y proyec­tando los últimos cuatro años en los siguientes porcentajes:

Índices de inflación
2XX1 25.17 % 2XX6 17.38 %
2XX2 23.03 % 2XX7 20.00 %
2XX3 21.66 % 2XX8 18.00 %
2XX4 20.21 % 2XX9 16.00 %
2XX5 22.09 % 2X10 14.00 %

Se tendría que, en términos de valor presente, la deducción por depre­ciación y su consiguiente ahorro fiscal, presentaría el siguiente compor­ta­miento:

Ahorro total – depreciación línea recta
CONCEPTO AÑO 1 AÑO 2 AÑO 3 AÑO 4 AÑO 5
Depreciación 100.000 100.000 100.000 100.000 100.000
Inflación 25.17% 23.03% 21.66% 20.21% 22.09%
Factor de descuento 1.2517 1.5400 1.8735 2.2522 2.7497
VP ahorro interno 79.891 64.935 53.376 44.401 36.368
VP ahorro fiscal 27.962 22.727 18.681 15.540 12.729
CONCEPTO AÑO 6 AÑO 7 AÑO 8 AÑO 9 AÑO 10
Depreciación 100.000 100.000 100.000 100.000 100.000
Inflación 17.38% 20.00% 18.00% 16.00% 14.00%
Factor de descuento 3.2276 3.8731 4.5702 5.3015 6.0437
VP ahorro interno 30.983 25.819 21.881 18.863 16.546
VP ahorro fiscal 10.844 9.037 7.658 6.602 5.791

Cuyos resultados, acumulados, se resumen de la siguiente ma­nera:

VP ahorro interno 393.063
VP ahorro fiscal 137.572
VP Ahorro total 530.635

El factor de descuento se calcula a través del encadenamiento de los diferentes índices de inflación (PAAG, en éste caso):

Año 1
1.2517 X 1.2303 = 1.5400
Año 2 1.2517 X 1.2303 X 1.2166 = 1.8735

 

Y así, sucesivamente, para los demás años. Como curiosidad, puede ob­servarse que el factor calculado para el quinto año señala que los precios, en éste corto lapso de tiempo, prácticamente se duplicaron.

La interpretación de los resultados —descontados a valor presente neto— de cada período, señalan el valor real de la deducción por concepto de depreciación y su efecto, también en valor real, sobre el impuesto dejado de pagar. Así, para el primer año, la deducción por depreciación en términos reales sólo asciende a $79.891 y no a los 100 mil pesos que se pretende reflejar como verdadero gasto en los esta­dos financieros.

De la misma manera éstos resultados se pueden interpretar en el sentido de que, en presencia de niveles de infla­ción anual como los ex­pre­sados en el cuadro anterior, el ahorro interno causado por la de­pre­ciación del activo fijo de ésta empresa sólo ascen­derá, en términos de valor presente, a un 39 por ciento (393.063 dividido entre un millón) res­pecto del valor que se obtendría de no existir el fenómeno inflacio­na­rio. También significa que la empre­sa tendrá que conseguir recursos externos —con costo finan­ciero— en un 61 por ciento del valor del activo, para poder hacer su reposición, al finalizar la respectiva vida útil, o aumentar su capital social en un valor equivalente.

Así mismo, significa que la reserva para reposición de activos y que debería ascender al cabo de los diez años a 350 mil pesos, sólo repre­sentará, en valor presente, $137.572, es decir el mismo 39 por ciento que se calculó para el ahorro interno.

En otras palabras, la compañía no sólo no se enriquecerá sino que, por el contrario, estará destruyendo valor económico al incurrir en un esta­do de incapacidad para generar recursos propios que financien tanto la reposición de activos que, por lo menos, mantengan la capa­cidad de producción estable (y actual), como sus programas de creci­miento futuro.

En consecuencia, si la inflación está causando tan grave deterioro a las finanzas de una empresa el único camino a seguir es la implementación de un efectivo programa de planeación tributaria a través de la evaluación financiera de herramientas tales como leasing financiero y operativo, emisión de bonos o acciones y, tal vez el más importante de todos, un cambio en los métodos de depreciación. Todo ello acompañado de la creación de un modelo de flujo de caja que optimice la necesidad de generación de recursos para la atención de las obligaciones provenientes de la compra de Propiedad, Planta y Equipo.y una acertada política de distribución de utilidades y creación de reservas para reposición de activos. Naturalmente, el estado debería también evaluar la posibilidad de modificar, de alguna manera, el tratamiento fiscal a algunas de las variables introducidas en éste breve modelo de planeación, tales como depreciación, ajustes por inflación, distribución de utilidades o beneficios por retención de ganancias con propósitos específicos.

 

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