El costo de los inventarios se determina como la suma de los costos de compra, costos de conversión y otros costos en los que se haya incurrido para que se encuentren en condiciones de ser utilizados, consumidos o vendidos. El costo de adquisición comprende el precio pactado, el cual incluye los derechos de impor­tación y otros impuestos, los costos de transporte y manejo y otros atribuibles direc­tamente a la naturaleza de la transacción, deduciendo los descuentos mer­cantiles, rebajas y subsidios otorgados.

Por su parte, los gastos generales de producción comprenden los costos en que se incurra en la producción, diferentes a mano de obra directa y materia­les directos, tales como los gastos de dirección y administración de la empresa, los materiales y la mano de obra indirectos, la depreciación y el mantenimiento de edificios y equipo de fábrica.

Para determinar el costo de ventas se emplean, en la actualidad, varios métodos diferentes, cuyos efectos sobre los resultados son distintos:

a)  Primeras en entrar, primeras en salir (PEPS)

b)  Promedio ponderado

c)  Ultimas en entrar, primeras en salir (UEPS)

d)  Identificación específica

e)  Retail o menudeo

Método PEPS: El método PEPS parte del supuesto de que las primeras unidades de productos que se compraron fueron las que primero se vendieron. En una economía infla­cionaria esto quiere decir que el costo de las mercancías o productos vendidos se determina con base en los precios más antiguos y, en consecuencia, las utilidades presentadas van a ser artificialmente más altas, aunque los inventarios no ven­didos queden registrados, en el balance, a los precios más próximos o actuales.

Por supuesto, éste método de valoración de inventarios se emplea para efectos contables más no para propósitos tributarios, pues a mayor utilidad también mayor impuesto a pagar.

El ajuste por inflación no produce ningún efecto en la utilidad, por cuanto el crédito que se registra en la cuenta de corrección monetaria (ingreso) se ve compensado por el mayor valor del costo de ventas, producto, preci­samente, de dicho ajuste por inflación. Y esto se debe a que los inventarios más antiguos —que producen el mayor ajuste por inflación— son los que se toman como base para el cálculo del costo de la mercancía vendida.

Método promedio ponderado: Se basa en el supuesto de que tanto el costo de ventas como el de los inventarios finales deben valuarse a un costo promedio, que tenga en cuenta el peso relativo del número de unidades adquiridas a diferentes precios:

Costo de los artículos disponibles
Unidades disponibles para la venta

Cuando se utiliza el sistema permanente de inventarios pueden presentarse dos situaciones que arrojarían resultados diferentes para la valuación del inventario final y la determinación del costo de ventas. En la primera, si los costos única­mente se registran al final del período (mes, trimestre, semestre o año), en esa fecha se calcula un sólo costo promedio. En la segunda situación, los costos rela­cionados con las ventas se registran a medida en que ellas se realizan y, por lo tanto, los costos promedio deben estimarse al momento de cada venta. Esto obliga a calcular otro costo promedio ponderado después de cada nueva compra que se realice, llegando así al método conocido bajo el nombre de "promedio móvil".

El método de costo promedio ponderado es el de uso más difundido, en razón a que toma en cuenta el flujo físico de los productos, especialmente cuando existe variación de precios y los artículos se adquieren repetitivamente. A éste método se le señala, como una limitación, el hecho de que los inventarios incorporan permanentemente costos antiguos que pueden provocar alguna distorsión frente a precios más actuales.

 (Continúa)


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