Son los originados por acontecimientos u operaciones ajenas a las actividades ordinarias de la empresa y que, además, son relativamente importantes y no se espera que se vayan a repetir frecuentemente o en forma usual. No incluyen aquellas partidas que, a pesar de su excep­cionalidad por razón de magnitud e incidencia, deriven de las operaciones normales. Tampoco comprenden con­ceptos de ejercicios anteriores, simplemente porque corres­ponden a otros períodos contables.

El incluir o no un resultado en este grupo debe hacerse utilizando toda la información disponible y teniendo en cuenta las circunstancias particulares que hayan provocado el hecho extraordinario. Como guía para la definición de la naturaleza de las partidas extraordinarias algunos organismos internacionales facilitan la siguiente lista:

a) La utilidad o pérdida por el cese de una parte importante de la actividad de la empresa.

b) Venta de una inversión o activo que no fue adquirido con el propósito de ser enajenado posteriormente.

c) Cancelación contable de activos tangibles o intangibles, incluido el fondo de comercio, debido a acon­tecimientos o circunstancias excepcionales acae­cidas en el ejercicio.

d) Expropiación de activos o propiedades.

e) Las ganancias o pérdidas provenientes de reestructuración de deudas.

f) Utilidades o pérdidas causadas por accidentes

En cuanto a su presentación, por recomendación de la Junta de Principios de Contabilidad, las pérdidas procedentes de activos no corrientes se ubican en los estados financieros por separado, netas de sus efectos impositivos.

 

 


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