Las normas tributarias permiten la deducción de una provisión por concepto de deudas de dudoso o difícil recaudo, la cual puede calcularse bajo el método individual o el método general, pudiéndose, de ésta manera, afectar la utilidad de un ejercicio fiscal dado. En cuanto a la parte contable, la norma para microempresas no es muy explícita al respecto limitándose a exigir que, cuando no se tenga certeza de poder recuperar una cuenta por cobrar, deberá establecerse una cuenta que muestre el deterioro (provisión) que disminuya las respectivas cuentas por cobrar [7.5i].

La microempresa medirá la pérdida por deterioro del valor como la diferencia entre el valor en libros del activo y la mejor estimación (que necesariamente tendrá que ser una aproximación) del valor (que podría ser cero) que ésta recibiría por el activo si se llegara a vender o realizar en la fecha sobre la que se informa [2.35iii].

La provisión o deterioro de cartera se constituye con cargo a resultados y deberán figura en el balance como un menor valor de las cuentas por cobrar. En consecuencia, su monto no debe ser un factor de resta de las ventas sino, como lo dicen las normas claramente, un gasto de operación, eso sí perfecta­mente clasificable dentro de los gastos de distribución (también llamados gastos de ventas).

 

 

 

 


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