Este tipo de cuentas, al igual que ocurre con otras similares de gastos o costos que se estudiarán más adelante en este mismo documento, no está regulado por la NIF para microempresas, aunque sí aparece implícito su tratamiento contable en el numeral 8.10 de la norma, al señalar que “… Si la microempresa utiliza el sistema de inventario periódico, la adquisición de materias primas y/o materiales y suministros se contabilizarán como compras del periodo y el costo de ventas se determinará por el sistema de inventario periódico, una vez realizado el respectivo conteo físico de los inventarios en existencia”.

Y es bien sabido que el costo de ventas, determinado por el sistema de inventario periódico, resulta de tomar las compras de materia prima y otros materiales del período, sumarle los gastos directos e indirectos de producción y las compras de mercancías no fabricadas por la propia empresa y, por último, sumar o restar la variación de los inventarios de materia prima, productos en proceso y productos terminados o mercancías no fabricadas por la empresa.

Por ello, y teniendo en mente, además, la forma de presentación de los estados financieros bajo NIIF (plenas y para Pymes), así como la metodología de reporte del estándar XBRL, se recomienda el empleo del método conocido internacionalmente como “Método especulativo de cuenta doble” o “Método de determinación global del resultado con desglose de la cuenta de mercancías”, el cual es muy similar, si no idéntico, al sistema de inventario periódico, ya que los movimientos de las cuentas de inventarios no se registran en el activo, sino que las entradas se cargan por su precio de compra en las cuentas de gastos, y las salidas en las cuentas e ingresos.

Al tratarse los inventarios de bienes en continua circulación, en cada venta se tendrían que dar de baja dichas existencias por su precio de compra, para lo cual tendría que conocerse con exactitud el precio de compra de cada artículo vendido. Por ello, las Existencias se registran empleando el procedimiento descrito en el párrafo anterior, en el que las compras se valoran a precio de adquisición, las ventas a precio de venta y el resultado (utilidad o pérdida) no se conoce, porque se obtiene al final del ejercicio con la regularización que se hace a través de la variación de inventarios o existencias.

El empleo del procedimiento especulativo supone que las operaciones con existencias se registran utilizando cuentas de gastos para las compras y la variación de inventarios de mercancías no fabricadas por la empresa y de materias primas; y de ingresos para las ventas y la variación de inventarios de productos en proceso, productos semi-terminados, productos terminados y subproductos y residuos. Así mismo, este método señala que las cuentas de inventario no se utilizan para registrar operaciones con existencias (compras y ventas), si no únicamente para registrar los saldos iniciales y finales de estos elementos y, en consecuencia, el resultado de cada venta no aparece de forma inmediata en el registro contable de la misma, sino que se obtiene confrontando las ventas de existencias, las compras de existencias, y la variación de existencias (inventarios finales menos inventarios iniciales)

Así las cosas, las presentes cuentas de ingresos operativos, denominadas “Variación de existencias”, son cuentas destinadas a registrar, al cierre del ejercicio, las variaciones entre las existencias finales y las iniciales de productos en proceso, productos semi-terminados, productos terminados, así como subproductos y residuos. Nótese que aquí no se incluyen las variaciones de materias primas ni de mercancías no fabricados por la empresa, las cuales se registran en cuentas del costo de ventas, como ya se explicó anteriormente.

Estas cuentas de variación de existencias de ingresos se debitarán por el valor de los inventarios iniciales y se acreditarán por el valor de los inventarios finales, con abono y cargo, respectivamente, a las correspondientes cuentas de inventario. Por lo tanto, estas cuentas presentaran saldo débito cuando los inventarios iniciales son mayores que l0s inventarios finales, es decir, cuando la empresa vende además de todas las existencias que ha producido, parte de las que tenía al comienzo del ejercicio y, por el contrario, el saldo será crédito, cuando los inventarios iniciales sean menores que los inventarios finales, es decir, cuando la empresa no vende toda la existencia que ha producido. En conclusión, la cuenta de variación de existencias funciona como cuenta correctora de las de ingresos.

Para determinar las existencias finales se debe realizar un inventario físico, con su correspondiente valuación o, también, se puede hacer por medio de un control de stocks (kárdex) sistematizado, independiente de la contabilidad, tanto de cantidades como de valores o se solo cantidades para luego ser valuados como si se tratara de un conteo físico.


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