Los ingresos se contabilizan en moneda funcional, es decir en pesos, de tal forma que las transacciones en moneda extranjera u otra unidad de medida, se registren, en los estados financieros, en moneda local utilizando la tasa de conversión (tasa de cambio o UVR), aplicable a la fecha de su ocurrencia, de acuerdo con el origen de la operación que los genera.

Para que pueda reconocerse en las cuentas de resultado un ingreso generado por la venta de bienes, se requiere que:

1. La venta constituya una operación de intercambio definitivo.

2. El vendedor haya transferido al comprador los riesgos y beneficios, especialmente aquellos que tengan que ver con la propiedad y posesión del bien y que no retenga, para sí, facultades de administración o res­tricción del uso o aprovecha­miento del mismo.

3. No exista incertidumbre sobre el valor de la contraprestación originada en la venta y que se conozca y registre el costo que ha de implicar la transacción para el vendedor.

4. Se constituya una adecuada provisión para los costos o recargos que deba sufragar el vendedor, a fin de recaudar el valor de la venta, con base en estimaciones definidas y razonables.

5. Se constituya también una provisión para las probables devoluciones de mercancías o reclamos de garantías, con base en probabilidades razo­nables.

6. Si el recaudo del valor de la venta es incierto y no es posible estimar razonablemente las pérdidas en el cobro, la utilidad bruta correspon­diente se difiera para reconocerla como ingreso en la medida en que se recauden los instalamentos respectivos.

Este último punto no parece ser muy realista por cuanto si el valor de la venta es incierto en el momento de la transacción, lo más prudente sería no llevarla a cabo. Pero si se torna incierto en períodos subsiguientes, ya no se podrá diferir la utilidad bruta pues ésta fue causada en el ejercicio en el cuál se realizó la venta.

A su vez, el reconocimiento del ingreso, por concepto de prestación de servicios debe enmarcarse dentro de los siguientes parámetros:

1. Que el servicio se haya prestado en forma cabal y satisfactoria.

2. Que no exista incertidumbre sobre el monto que se ha de recibir por la prestación del servicio y se reconozcan los costos que ha de ocasionar.

3. Si se trata de servicios continuados sobre un proyecto o contrato, el valor de los mismos se debe cuantificar según el grado de avance, si ello es procedente o con base en proyectos o contratos terminados, si no lo es.

4. En caso de contratos a largo plazo, se deben constituir provisiones para pérdidas futuras previsibles, tan pronto como sean determinables.

Normalmente los ingresos se clasifican, de acuerdo a la relación con las activi­dades propias de cada empresa, en operacionales y no operacionales.

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