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LAS ACEPTACIONES BANCARIAS

 

ACEPTACIONES BANCARIAS

 

Las aceptaciones bancarias son operaciones comerciales por medio de las cuales una institución aceptante garantiza a un beneficiario, el pago de una letra de cambio originada en la transferencia de bienes muebles o mercancías. Son letras de cambio o títulos valores de contenido crediticio a cargo de un comprador de bienes manufacturados y que, de acuerdo al conocimiento y experiencia que sobre ella se tiene, son garantizadas por un banco, quedando éste obligado a pagar al beneficiario dentro del plazo estipulado.

 

En una operación de aceptaciones se configura una transacción triangular, conformada por el comprador, quien recibe una mercancía y emite una letra de cambio con fecha de vencimiento cierta; el vendedor que entrega la mercancía a cambio de la aceptación bancaria y el banco que acepta la letra de cambio y se compromete a pagarla al tenedor final del documento. En otras palabras, el comprador solicita a un banco la expedición de una aceptación a favor de su proveedor, para atender el pago de la mercancía comprada; el banco recibe la letra que se origina en la transacción y que, en primera instancia, constituía garantía de pago a favor del vendedor; y se expide la correspondiente aceptación, que será entregada al proveedor quedando, de esta manera, saldada la deuda inicial a cargo del comprador.

 

Existen dos clases de aceptaciones bancarias: Privadas, que son emitidas y negociadas directamente por los bancos con el público inversionista (no se operan a través de la Bolsa) y Públicas, emitidas por sociedades anónimas, avaladas por bancos e inscritas en la sección de valores del Registro Nacional de Valores e Intermediarios.

 

RENDIMIENTO

 

Las aceptaciones bancarias se colocan a descuento y su rendimiento (ganancia de capital) se determina por el diferencial entre el precio de compra bajo par y el precio de venta o valor de redención. La tasa de rendimiento está fijada, normalmente, entre la de depósitos a término y la de papeles comerciales.

 

ASPECTOS LEGALES

 

El valor de una aceptación otorgada por un banco no puede exceder del 100 por ciento de su capital pagado y reserva legal y el cupo máximo por cliente, cuando existe garantía personal, asciende al valor equivalente al 10 por ciento de la misma base, y a un 25 por ciento si se otorga garantía real; tales limitaciones se amplían hasta un 25 y un 40 por ciento, respectivamente, cuando se trate de empresas oficiales.

 

Las aceptaciones se otorgan previa presentación de los documentos que acrediten una transacción real de compra-venta de mercancías; deben ser giradas a la orden, con fecha de vencimiento cierta y plazos inferiores a 180 días, improrrogables. Deben cumplir, así mismo, los requisitos formales de la letra de cambio, tales como la mención del derecho en que el título se incorpora, firma de quien las crea, orden incondicional de pagar una suma de dinero a nombre del girador, fecha de emisión y de vencimiento o indicaciones de ser pagadera a la orden.

 

Las normas, regularmente, exigen a los bancos el empleo de papel de seguridad numerado, con indicación de la agencia o sucursal que efectuará el pago y el mantenimiento de un libro oficial debidamente inscrito en la Cámara de Comercio, para el registro de operaciones efectuadas bajo esta modalidad.

 

El negocio finaliza con la presentación de las aceptación para su cobro el día del vencimiento o dentro de los ocho días comunes siguientes, so pena que el valor se deposite en un banco autorizado para recibir depósitos judiciales a expensas y riesgo del tenedor, produciendo efectos de pago.

 

VENTAJAS

 

Para el comerciante, el empleo de este mecanismo, otorga una serie de ventajas tales como: agilización en las compras, dado su carácter medio de pago; acceso a un sistema que permite cierta igualdad de condiciones en cuanto a capacidad de crédito se refiere; la consecución de un plazo de pago justo, de acuerdo a la rotación de sus inventarios; y, por último, un bajo costo financiero, de aproximadamente un 0.75 por ciento, por mes o fracción, sobre el valor total de la transacción.

 

Las industrias que proveen las mercancías obtienen máxima seguridad de pago; liquidez inmediata, producto de negociar el documento antes de su vencimiento, si se descuenta la aceptación en Bolsa de Valores o en los bancos comerciales; rendimiento adicional si no se negocia anticipadamente, dado por una tasa equivalente a la tasa de descuento que rija para las aceptaciones, la cual actualmente es igual a la de los depósitos a término y, como consecuencia, incremento en el volumen de ventas al otorgar mayores plazos, dada la seguridad de recaudo de la cartera y la posibilidad de negociar el documento, cuando así se requiera.

 

DESVENTAJAS

 

El comerciante debe cancelar la aceptación al vencimiento, mientras que la factura es un poco más flexible en cuanto al pago; la no cancelación oportuna causará intereses moratorios más rígidos y, por último, el valor de las mercancías defectuosas (devoluciones en general) no puede descontarse de la obligación frente al banco y deberá procederse a obtener el reconocimiento de las piezas defectuosas, directamente con el proveedor.

 

La banca comercial, por su parte, puede verse afectada por alguna disminución en la demanda de crédito corriente por parte de los comerciantes, ya que estos preferirán las aceptaciones; y por cuanto los proveedores, en períodos de iliquidez, querrán descontar las aceptaciones en el mercado secundario. El mecanismo contiene una serie de factores de alto riesgo para los bancos, tales como la insolvencia de su cliente.

 

REGISTRO

 

La contabilización de una transacción con aceptaciones bancarias requiere solamente de una sustitución de las cuentas de deudores o acreedores, según se trate del registro del vendedor o del comprador, respectivamente. En el primer caso, el proveedor de mercancías sustituirá la cuenta por cobrar de clientes por otras cuentas deudoras pero a nombre del banco que expide la aceptación. En el segundo, el comprador reclasifica su cuenta por pagar a proveedores por una obligación financiera con bancos; la comisión reconocida al intermediario se carga a gastos financieros y simultáneamente se debe imputar cuentas de orden, por efecto de la letra girada y aceptada por el banco.

 

En caso de que el tenedor de la aceptación, decida recurrir al mercado de valores para negociar el documento, registrará una pérdida en venta de valores mobiliarios, equivalente al diferencial entre el valor nominal de la aceptación y el precio negociado. A su vez, quien la compre, deberá contabilizarla por su valor de adquisición, obteniendo una ganancia al redimirla en su fecha de vencimiento, si decide mantenerla en su poder.

 

Fiscalmente no hay efectos, pues este tipo de transacciones no goza de beneficio alguno en la legislación tributaria y el tratamiento de la transacción es exactamente igual al de una operación de compraventa o al de un crédito bancario, con su correspondiente costo financiero.

 

 

“...digo sencillamente al buen Dios lo que necesito, y Él siempre me comprende...” (Santa Teresita del niño Jesús)

 

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