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LA FILATELIA, EL MUNDO DE LOS SELLOS POSTALES

 

 

El mundo antiguo, regido por los cuatro pilares que eran Persia, Egipto, Grecia y Roma, utilizaba, para el envío de correspondencia, el servicio de jinetes, peatones o barqueros que, en el desempeño de sus oficios particulares, debían trasladarse permanentemente de un lugar a otro, atravesando grandes distancias. Entonces, se les contrataba por una suma convenida, confiándoles la correspondencia particular. También existía, pero reservado al estado, un cuerpo de jinetes especialmente destinado para el transporte de mensajes escritos y orales, casi siempre con propósitos militares o políticos.

 

A partir del Siglo XV se estableció en Italia y Alemania un sistema regular de envío de correspondencia que atendía no sólo al estado y sus gobernantes sino al público en general, aunque presentaba limitaciones en las rutas que cubría, pues éstas eran sólo unas pocas. Pero fue en Francia, en 1.464 bajo el reinado de Luis XI, cuando se estableció un sistema público de correo al cuál se podía tener acceso con relativa facilidad. En América, hacia el año de 1525, se dispuso en México y en Perú del servicio de personal indígena para cumplir una función de mensajería a pie, similar a la que ya existía en Europa. Poco después, en 1.580, se dicta una Real Ordenanza que establece un sistema de correspondencia marítima entre España y Las Indias, fundándose en 1600 el Correo Mayor en la ciudad de Lima.

 

Ya en pleno siglo XX, y cuando el sello postal había sido inventado, se estableció en 1911 el primer sistema de correo aéreo entre las ciudades de Garden City y Mineola (Nueva York). En 1919 se ofrecía un servicio regular de correo aéreo entre Londres y París, que en 1922 pasó a incluir también el envío de paquetes postales. En 1921 surge el primer servicio transcontinental entre Nueva York y San Francisco con una duración de vuelo que oscilaba entre 29 y 32 horas. En 1935 se inauguró el servicio regular transoceánico entre los Estados Unidos y Filipinas.

 

Los primeros sellos postales

Tuvieron que transcurrir casi 400 años, desde la época de Luis XI, para que el sello postal fuera inventado. En efecto, en 1.837 Rowland Hill, administrador del correo inglés por aquellos años, concibió la idea de adoptar un sistema que permitiera cobrar por anticipado los servicios de correo. Un relato popular asegura que sir Rowan Hill concibió su idea después de haber visto un día a un cartero entregar a una joven campesina una carta de su novio y que ésta, después de haber examinado atentamente el exterior del sobre la rechazó, lo que la dispensaba de pagar el canon postal debido por su envío. Después de haberse ofrecido a pagar el canon por ella, lo que no fue admitido por la joven, Rowan Hill, consiguió obtener la explicación de tan extraña conducta: la carta no contenía nada, el mensaje estaba escrito en el sobre con signos codificados que ella era capaz de descifrar sin necesidad de pagar el servicio. Después de averiguaciones, descubrió que esta astucia anecdótica era una práctica muy frecuente, lo que decidió a Rowan Hill a encontrar un sistema postal mas controlable en el que no resultaran perjudicados los derechos de la administración postal. Hill "invento" el sello, un rectángulo de papel engomado que cualquiera pudiera adquirir por el precio que tuviera impreso, para después pegarlo sobre una carta, remitida a continuación con la certeza de que llegaría a su destino.

Así, el 6 de mayo de 1840 se aprueba, por parte del parlamento inglés, la ley de reforma postal que da origen al primer sello, conocido como “penny postage” y posteriormente renombrado como “penny black” o “penique negro”, debido a su color, el cuál mostraba el retrato de la reina Victoria. A partir de ésta fecha, muchos países adhirieron a dicha reforma y adoptaron el sello postal adhesivo como mecanismo para el pago previo del servicio de mensajería, actividad que empezó a denominarse franqueo de la correspondencia. La idea de Hill nació de la observación de unas etiquetas, emitidas el siglo anterior en diversos países europeos con el fin de recaudar determinados impuestos o indicar el precio de la prensa diaria.

 

Dos días después, el 8 de mayo, se emite el segundo sello postal, también con la imagen de la Reina Victoria, pero con un valor de dos peniques. Estos dos sellos se hicieron tan populares que muchas personas los compraban no tanto para su uso postal, como por su diseño y valor sentimental. Así pues, la afición a coleccionar sellos nació en los días posteriores a la emisión de los sellos impresos con la imagen de la reina Victoria. El Penique Negro no es un sello raro, puesto que se emitieron millones de ejemplares, pero es considerado por los filatélicos como el primer sello adhesivo del mundo y de allí su valor.

 

Nacimiento de la Filatelia

 

Para 1861 fue publicado en París, el primer catálogo de sellos que facilitó colocarlos en forma ordenada e identificar aquellos no poseídos.  El hobby fue creciendo al grado de manifestarse la necesidad de dar un nombre a la actividad, surgiendo los nombres de "Filatelia" y "Timbrofilia".  Filatelia compuesta por dos palabras griegas "filos" significa amigo, aficionado y "ateles" significa exento de impuestos, franqueado. La filatelia es un conjunto de conocimientos dirigidos a los sellos de correo o valores relacionados como objeto de colección. Hay quienes afirman que es una ciencia porque sus procedimientos son sistematizados y sus resultados pueden ser divulgados y reproducidos, investigando en temas culturales, científicos, históricos, geográficos y documentales. Pero es también un arte por el cuidado, dedicación y esmero que se debe dedicar a la consecución y colección de los sellos, además de que, por sí misma, cada estampilla es una obra única en su creación, diseño y producción. 

 

Clases de colecciones

 

Para iniciarse en éste hobby, lo más recomendable es empezar por reunir el mayor numero posible de estampillas. De ésta manera, se aprenderá a conocerlas, manejarlas, clasificarlas y apreciarlas. Más adelante, las preferencias se orientaran hacia una clase especifica de colección, como las que se explican a continuación:

 

Generalista: que tiene como propósito coleccionar los sellos emitidos en todas las partes del mundo, aunque hoy en día es algo impráctico tanto por el costo de la inversión que se debe realizar como por el tiempo que requeriría elegir y clasificar todos los sellos que formarían parte de la colección.

 

Geográfica: es la colección mas común y su filosofía se basa en obtener estampillas emitidas por uno o más países, de especial interés para el coleccionista. Normalmente los sellos del país escogido son clasificados, a su vez, dentro de un período concreto, dependiendo de la facilidad para conseguir los sellos.

 

Cronológica: agrupa las estampillas de un periodo histórico concreto como, por ejemplo, los Siglos XIX o XX o las guerras mundiales o cualquier otra situación o momento que amerite emisiones especiales de sellos.

 

Temática: como su nombre lo indica, la colección temática se conforma por sellos relacionados con un tema o afición específica, la cuál puede abarcar cualquier tema como deportes, arte, política, historia, flora, fauna, transporte, personajes, onomásticos, fechas especiales, entre las más comunes. A su vez, cada tema puede ser clasificado por país o período cronológico o de cualquier otra manera.

 

Por uso: abarca los sellos según su finalidad, es decir sellos aéreos, telégrafos, informática, beneficencia, transporte, impuestos, patrióticos, o cualquier otro.

 

Clásicos: Para aquellos filatelistas de mayores recursos económicos está la opción de coleccionar rarezas filatélicas y sellos clásicos, se denominan así a las emisiones anteriores a 1910. Todos estos sellos pueden alcanzar elevados valores, que dependen principalmente de su estado de conservación. Los sellos clásicos con defectos como roturas, tajitos, peladuras o manchas disminuyen su valor proporcionalmente a la magnitud de los daños que presenten.

 

Errores y curiosos: esta colección se dedica a reunir pruebas y ensayos de una misma emisión, tonos de color, variedades de dentados y papel, defectos de impresión, errores, matasellos interesantes, diferentes tiradas y, en fin, todo lo que pueda ser considerado como curiosidad, bien sea por que contiene errores o por alguna situación atípica o anormal en la emisión o en la producción de la estampilla.

 

Instrumental filatélico

 

Clasificador: Los clasificadores son hojas de cartulina con bolsillos de papel transparente, que permiten fácil acceso a los sellos; sirven para alojar provisionalmente las estampillas hasta que se les encuentra una ubicación definitiva.

 

Álbum: En el álbum se guarda la colección como si se tratara de un álbum de estampas o figuras. El álbum debe facilitar la incorporación de nuevas hojas de forma sencilla, ojalá por el sistema de anillos o alguno similar. Los sellos se guardan dentro de pequeños bolsillos de plástico, llamados filoestuches, para salvaguardarlos de la humedad y de cualquier peligro de deterioro.

 

Pinzas: Es uno de los elementos más útiles, pues con ellas se manipulan los sellos. Existen de diferentes clases, pero las más recomendables son aquellas con los extremos en forma de paletillas cuadradas y metálicas.

 

Lupa: Necesaria para examinar las estampillas y determinar no sólo su estado sino los detalles y posibles errores. Existe gran variedad de lupas como, por ejemplo, de bolsillo, de mesa, con luz o con graduación, entre las más comunes. Es importante que la lupa sea de cristal y no de plástico.

 

Filoestuches: Como ya se mencionó, los filoestuches son bolsitas de plástico transparentes en las que se introduce el sello, de superficie adhesiva por el dorso para fijarlo al álbum, lo que facilita cambiar de ubicación las estampillas sin tener que despegarlos y volverlos a pegar.

 

Catálogo: Es un libro en el que todos los sellos aparecen clasificados, fotografiados, descritos y valorados, así como la descripción de variedades, errores y diferencias en los dentados, entre otras cosas. Es una guía para el coleccionista, tanto en las aproximaciones al valor de una estampilla como a las novedades sobre un país o tema específico.

 

Odontómetro: Es una pequeña regla de cartón o plástico para medir los distintos tipos de dentado del sello. Tiene varias serie de puntos en relieve sobre las que se coloca el sello hasta que concuerden las perforaciones del mismo con las de los puntos de determinada medida. La medida del dentado sirve en algunas ocasiones para diferenciar unas emisiones de otras.

 

Guillotina: Sirve para realizar cortes en tiras de protectores, es decir, para crear filoestuches a la medida del sello, aunque ya se consiguen filoestuches de diferentes medidas que abarcan todos los tamaños de sellos.

 

Filigranoscopio: Es una cajita negra provista de luz ultravioleta que permite ver con facilidad la filigrana en el papel de los sellos sin necesidad de mojarlos en agua o líquidos especiales. La filigrana son marcas de agua, como en los billetes, y que normalmente se pueden ver a trasluz, pero a veces se necesita la ayuda de filigranoscopio para poder observarlas.

 

Luz ultravioleta: Como las que se usan para revisar billetes y descubrir aquellos que son falsos. En el hobby de la filatelia, la luz ultravioleta sirve para diferenciar con precisión la clase de papel sobre la cual se imprimieron las estampillas.

 

Clases de errores en los sellos

 

Errores en los dentados: Los cuales se logran detectar mediante el uso del odontómetro al cuál se le coloca el sello para determinar su dentado y descubrir incorrecciones o no reglajes standard aplicados a algún sello.

 

Errores en la impresión: Falta o exceso de tinta o colores equivocados, planchas gastadas y casos espectaculares como el centro de la estampilla impreso en forma invertida.

 

Errores en el papel: Debido a la gran variedad de papel utilizado: blanco, tizado, tramado, brillante, mate, liso, rugoso, fosforescente, neutro, o fluorescente, entre otros.

 

Errores en la filigrana: La búsqueda de errores de filigrana es una especialidad poco explotada por los coleccionistas, pero no por ello deja de ser importante e interesante.

 

Intercambio filatélico

 

Es una forma de enriquecer la colección debido a que, con el tiempo, se tendrán muchos sellos repetidos, lo cuál ocurrirá, también, con otros coleccionistas. Por ello existe el concepto de canje o intercambio filatélico, que puede presentarse bajo dos modalidades:

 

Personal: Consiste en efectuar el canje personalmente con otro filatelista, normalmente perteneciente a un club filatélico de la zona o del domicilio de alguno de ellos. La modalidad del canje se establece en el momento y de común acuerdo: un sello por otro sello o bien varios sellos de menor valor por uno más valioso, o de alguna otra manera.

 

Por correspondencia: En este caso el colega con el que se efectúa el canje puede estar en otra ciudad o país. Existen, hoy día, en internet varios sitios web que facilitan esta clase de intercambio, proporcionando los datos suficientes para acordar entre dos o más personas un canje de sellos.

 

De ésta forma, queremos trasmitir a todos nuestros lectores la mecánica y los procedimientos para iniciar un interesante hobby que proporcionará inolvidables momentos de esparcimiento así como una oportunidad de enriquecernos culturalmente, conocer nuevos amigos y ¿porqué no? Potencializar una posibilidad de negocio futuro, a través de la valorización de nuestra colección. Que tal, por ejemplo, ¿iniciar una colección temática relacionada con nuestra profesión? o ¿con hechos que hayan afectado la actividad empresarial?

 

El anterior artículo se fundamentó y fue resumido de los siguientes sitios en internet:

 

Lossellos.turincon.com     ksitodo.com.ar

 

 

“...digo sencillamente al buen Dios lo que necesito, y Él siempre me comprende...” (Santa Teresita del niño Jesús)

 

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