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METODOLOGÍA CAMEL DE ANÁLISIS EMPRESARIAL (I PARTE)

 

 

La metodología de análisis conocida bajo el nombre de CAMEL fue adoptada, en principio, por las entidades de crédito de los Estados Unidos con el propósito de medir y determinar la real solidez financiera de la grandes empresas de dicho país, a través de evaluar su desarrollo gerencial junto con el análisis de algunos indicadores financieros y de riesgo corporativo.

 

CAMEL es la sigla en inglés de Capital, Asset, Management, Earning and Liquidity que, traducido al español podría significar algo así como calidad o idoneidad en Capital, Activos, Manejo gerencial, Utilidades y Liquidez. Son, pues, cinco las áreas sobre las cuales concentra su estudio la metodología CAMEL requiriendo, a su vez, de información proveniente de siete fuentes: estados financieros, proyecciones y presupuestos de flujos de caja, tablas de amortización de cartera, orígen de la financiación, junta directiva, operaciones de personal y entorno macro económico.

 

Con base en éstas cinco áreas y siete fuentes de información, CAMEL analiza y califica 21 índicadores, con diferente peso relativo dentro de la evaluación. Ocho índices son cuantitativos y representan el 47 por ciento de la calificación y los trece restantes tienen características cualitativas, representando el 53 por ciento de complemento en el análisis. La calificación compuesta definitiva, que se obtiene a través del análisis CAMEL, es un número comprendido entre la escala de cero a cinco, siendo éste último equivalente a la excelencia. A su vez, ésta escala numérica tiene un equivalente alfabético denominado en las siguientes letras: AAA, AA, A, BBB, BB, B, DD, D y no calificada. En algunos casos, como en los análisis efectuados por la Reserva Federal de los Estados Unidos, dicha calificación toma una escala de 1 a cinco, donde uno es la nota más alta.

 

Los estados financieros requeridos para adelantar el análisis CAMEL deben corresponder a los últimos tres períodos y ellos deben estar debidamente auditados. Así mismo, se pide estados interinos (intermedios) para el último período de doce meses e información relativa a la planificación de operaciones (proyecciones y presupuestos), en cuanto a los créditos otorgados y a la financiación obtenida, y a la actuación de la administración del ente (Junta Directiva). Con ésta información se pretende conocer el nivel y la estructura de las diferentes operaciones de crédito (tanto activas como pasivas) así como la calidad de infraestructura y personal, relativa al ente que está siendo sometido a la metodología CAMEL.

 

Sin embargo, dichos estados financieros son sometidos a seis categorías de ajustes, con el objetivo de hacerlos comparables con otras empresas del mismo sector y de homogenizar la medición del desempeño financiero de la entidad dentro de un contexto o punto de vista del intermediario crediticio. Los ajustes que se introducen a los estados financieros tienen que ver con aspectos tales como alcance de la actividad financiera, previsión de pérdidas de cartera (cuentas incobrables), anulaciones, subsidios tácitos y expresos, efecto de la inflación e ingresos por intereses devengados.

 

Así las cosas, los criterios determinantes para otorgar la respectiva calificación a cada uno de los 21 indicadores son orientados bajo parámetros previamente establecidos y enmarcados, como ya se mencionó, en cinco grandes áreas que comprenden Idoneidad del Capital, Calidad de los activos, Eficiencia de la gerencia, Utilidades y Manejo de la liquidez.

 

Idoneidad del capital

 

El objetivo en éste caso es evaluar la solvencia financiera de la entidad para medir si los riesgos asumidos están adecuadamente cubiertos con capital y reservas, de tal manera que se puedan absorber posibles pérdidas provenientes de operaciones de crédito. Ésta área incorpora seis indicadores como apalancamiento, capacidad para obtener liquidez, fortaleza de las reservas, calidad de los activos, cartera riesgosa y política de castigo deudas malas o manifiestamente perdidas.

 

La calificación de la idoneidad del capital toma en cuenta, entre otras cosas:

 

· El nivel y calidad del capital, medido por la condición financiera de la institución;

· La habilidad de la gerencia parao obtener nuevos recursos, si así se llegare a requerir;

· La naturaleza y volumen de los activos, así como su comportamiento y asignación de provisiones contingentes;

· La composición del balance y, en especial, la naturaleza y volumen de los activos intangibles, el grado de concentración del riesgo y las contingencias asociadas al desarrollo de actividades no tradicionales;

· Actividades no registradas en el balance y su exposición al riesgo;

· Calidad, nivel y regularidad de las utilidades y consistencia en la política de dividendos;

· Proyecciones y planes de expansión o crecimiento; y

· Posibilidades de acceso al mercado de capitales o a otras fuentes de financiación a largo plazo.

 

En resumen, es importante mantener un capital equilibrado, de acuerdo a la naturaleza y profundidad del riesgo asumido por el ente, así como la habilidad de la gerencia para identificar tales riesgos, medirlos y controlarlos, para lo cuál se evalúa la clase de crédito que se otorga, el monto y los procedimientos internos que se siguen para su otorgamiento.

 

CALIFICACIÓN UNO (1)

Señala un buen nivel de capital con respecto al riesgo de la entidad. Las razones se ubican por encima del promedio observado en grupos similares.

CALIFICACIÓN DOS (2)

El capital, en líneas generales, se considera adecuado y se encuentra de los promedios de mostrados por otros grupos.

CALIFICACIÓN TRES (3)

Tanto el volumen de activos de riesgo como su calidad no es consistente con su estructura de capital y las razones están por debajo del promedio calculado para grupos similares.

CALIFICACIÓN CUATRO (4)

Ésta nota indica un deficiente nivel de capital para el perfil de riesgo que se está asumiendo y, en consecuencia, la viabilidad del ente puede verse comprometida. Debe plantearse la posibilidad de que los accionistas aporten nuevo capital social.

CALIFICACIÓN CINCO (5)

Indica un nivel crítico de capital, señalando la necesidad de obtener recursos frescos bien sea proveniente de los inversionistas o de otras fuentes externas. El nivel de capital, así determinado, avisa sobre problemas de viabilidad y solvencia de la institución.

 

Calidad de los activos

 

Como su nombre lo indica, ésta área pretende medir los activos de la empresa así como su capacidad operativa y la eficiencia con la cuál son utilizados. Incluye indicadores como productividad de los activos a largo plazo e infraestructura.

 

Los factores que intervienen, en éste caso, son:

 

· Existencia de políticas y estándares para la administración del crédito e identificación de riesgos;

· El riesgo de crédito que surge de transacciones fuera de balance, como futuros, cartas de crédito o líneas especiales de financiación;

· Diversificación y calidad de préstamos y portafolios de inversión;

· La política y procedimientos para el otorgamiento de préstamos (o créditos, en sectores diferentes al financiero);

· Concentración de activos;

· Existencia de controles internos y eficientes sistemas de información;

· Naturaleza y volumen de la excepción documentaria en el otorgamiento de créditos;

· Nivel, distribución y problemas de transacciones realizadas fuera de balance;

· Realización de reservas.

 

Ésta área debe reflejar la habilidad de la gerencia para identificar, cuantificar y controlar los riesgos crediticios asociados con el otorgamiento de préstamos o créditos y cartera de inversión.

 

CALIFICACIÓN UNO (1)

La máxima nota indica calidad excelente de los activos, así como eficiente administración del crédito.

CALIFICACIÓN DOS (2)

En ésta situación se diagnostica una calidad de activos satisfactoria, pero si llegasen a existir debilidades en algunas áreas se les debe prestar especial atención.

CALIFICACIÓN TRES (3)

La calidad de activos o la gestión en la administración de crédito se encuentra por debajo del nivel considerado como satisfactorio. Existe un deterioro en la calidad de los activos y un incremento en el nivel de riesgo, lo que conduce a exigir que la administración mejore en ambos aspectos (administración del crédito y manejo del riesgo).

CALIFICACIÓN CUATRO (4)

La calidad de activos o los procesos de administración de crédito son deficientes. El nivel de riesgo es significativo y se puede llegar a obtener pérdidas potenciales, comprometiendo la viabilidad de la institución.

CALIFICACIÓN CINCO (5)

Bajo ésta circunstancia, se está señalando una crítica adecuación de capital (mala calidad) y una deficiente administración del crédito, comprometiendo, así, la viabilidad de la institución.

 

Eficiencia de la gerencia

 

También cinco índices ayudan a medir la administración de la empresa, bajo el criterio de la eficiencia: administración; recursos humanos; procesos, controles y auditoría; tecnología informática; y planeación estratégica y presupuestos.

 

En el área de calificación de la eficiencia administrativa se toman variables tales como:

 

· Nivel y calidad de respaldo de las directivas y de la gerencia a las actividades desarrolladas por el ente;

· Habilidad de directivas y administradores para tomar decisiones, planear y responder ante cambios y riesgos imprevistos, así como para desarrollar oportunamente nuevos productos o planes de negocios;

· Políticas internas adecuadas para identificar y controlar las operaciones de riesgo;

· Oportunidad en el manejo de la información e implantación de sistemas de control de riesgos, de acuerdo al tamaño de la organización y a las actividades desarrolladas;

· Cumplimiento de leyes, normas y reglamentos;

· Respuesta oportuna a recomendaciones presentadas por auditores o autoridades externas;

· Concentración de autoridad en pocas manos.

 

Normalmente se consideran en ésta área, riesgos inherentes a las actividades crediticias, de mercado, operacionales, de imagen, legales y de liquidez, dependiendo de la naturaleza y alcance de las actividades desarrolladas por el ente.

 

CALIFICACIÓN UNO (1)

Excelente desempeño en la administración por parte de la junta directiva y la gerencia, teniendo un manejo óptimo del riesgo, en coherencia con el tamaño, complejidad y perfil de riesgo de la entidad. Todos los riesgos significativos han sido identificados, medidos y controlados.

CALIFICACIÓN DOS (2)

Buen desempeño en la administración por parte de la junta directiva y la gerencia, teniendo un manejo bueno del riesgo según el tamaño, complejidad y perfil de riesgo de la entidad. Aunque pueden existir debilidades, éstas no comprometen a la institución y están siendo atendidas de manera satisfactoria.

CALIFICACIÓN TRES (3)

La junta directiva y la gerencia necesitan mejorar las prácticas del manejo del riesgo ya que no son del todo satisfactorias, tomando en cuenta el tamaño y perfil de riesgo de la entidad. Esta calificación denota el incumplimiento de una o más medidas de supervisión formal o informal.

CALIFICACIÓN CUATRO (4)

La administración es deficiente y, por lo tanto, es inadecuado el desempeño en el manejo del riesgo si se tiene en cuenta la naturaleza, tamaño y perfil de la institución. Se han encontrado problemas serios y la exposición al riesgo es alta, por lo que se debe considerar la posibilidad de reemplazar o reforzar la junta directiva.

CALIFICACIÓN CINCO (5)

ES señal de incompetencia en el manejo de la entidad. Las prácticas de administración del riesgo son deficientes y la inadecuada identificación, monitoreo y control de los riesgos comprometen la viabilidad de la institución. Debe fortalecerse o sustituirse la administración.

 

 

 

“...digo sencillamente al buen Dios lo que necesito, y Él siempre me comprende...” (Santa Teresita del niño Jesús)

 

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