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Clasificación del activo (II)

 

 

3. CLASIFICACIÓN DEL ACTIVO II (XI)

 

 

3.4 DEPRECIACIÓN

La depreciación debe basarse en la vida útil estimada del bien. Para la fijación de ésta es necesario conside­rar el deterioro por el uso y la acción de factores na­tura­les, así como la obsolescencia por avances tecnoló­gicos o por cambios en la demanda de los bienes produci­dos o de los servicios prestados. La vida útil podrá fijarse con base en conceptos o tablas de depreciación de reconocido valor técnico.

Cuando se adquiera un bien que haya estado en uso y por lo tanto haya sido total o parcialmente deprecia­do, se continuará depreciándolo en forma prospectiva, teniendo en cuenta la vida útil restante.

El valor de los activos fijos que tienen una vida útil limitada, debe distri­buirse como una forma de medir la expiración de éste, mediante el regis­tro sistemático de su depreciación, durante su vida útil o el período estima­do en que dichos activos generan ingresos. Con tal fin deberá observarse lo siguiente:

a.  El costo ajustado por inflación es la base para la depreciación de acti­vos fijos y, cuando sea significati­vo, de este monto se debe restar el valor residual téc­nicamente determinado.

b.  La depreciación debe ser determinada por métodos de reconocido valor técnico, tales como el de línea rec­ta, saldos decrecientes o suma de los dígitos de los años. El método seleccionado debe establecer una rela­ción adecuada entre los costos expirados de los bienes y los ingresos corres­pondientes.

c.  Los cambios en las estimaciones iniciales del pe­ríodo de vida útil, se deben reconocer mediante la modi­ficación de la alícuota por depre­cia­­ción en forma pros­pectiva, de acuerdo con la nueva estimación.

Deberá ajustarse por inflación la depreciación acumula­da, registrada en el último día del período inmediata­mente anterior.

Aunque muchos activos fijos sólo tienen valor para la empresa que los utiliza las normas contables que ri­gen en nuestro país exigen que, al cierre del período, el valor neto de los activos fijos, reexpresado como conse­cuencia de la inflación, se ajuste a su valor de realización, a su valor actual o a su valor presente, registrando las provisiones o valorizaciones que sean del caso.

El valor de realización, actual o presente de los activos fijos debe deter­minarse al cierre del período en el cuál se hubieren adquirido o formado y, al menos, cada tres años mediante avalúos técnicos.

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