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Clasificación del activo (II)

 

 

3. CLASIFICACIÓN DEL ACTIVO II (X)

 

 

3.3 PROPIEDADES, PLANTA Y EQUIPO

Los activos fijos deben registrarse por su costo de ad­quisición, el cual in­cluye los costos directos o indi­rectos causadas hasta la fecha en la cuál el activo se encuen­tre en condiciones de ser usado, tales como los de ingeniería, impuestos, corrección monetaria proveniente de deudas en UPAC e intereses, entre otros.

Los intereses y la corrección monetaria provenien­te de financiación por el sistema UPAC deben capitali­zarse hasta el momento en que concluya la etapa de pues­ta en marcha y tales activos se encuentren en disposi­ción de ser usados; a partir de dicho momento, los gas­tos financieros en que se continúe incurriendo por no haber sido cancelada la obligación, se cargarán a los resultados del respectivo período contable. Sin embargo, si los activos fijos se adquieren a plazos o por cuotas, los intereses por financiación que se generen, no debe­rán incluirse dentro de su costo. El costo también in­cluye la diferencia en cambio causada, hasta la puesta en marcha del activo, originada por obligaciones en mo­neda extranjera contraídas en su adquisición.

Se deben establecer criterios prácticos para el registro de los costos capi­talizables por adiciones, mejoras y reparaciones de activos fijos, que consideren tanto la importancia de las cifras como la duración del activo, de manera que se logre una clara distinción en­tre aquellos que forman parte del costo del activo y los que deben llevarse directamente a resultados. Para tal efecto, se entiende por adición la inversión agregada al activo inicialmente adquirido, y por mejora los cambios cualitativos del bien que no aumentan su productividad.

Las reparaciones y mejoras que aumenten la eficiencia o extiendan la vida útil del activo constitu­yen costo adi­cional. Las erogaciones realizadas para atender el man­tenimiento y las reparaciones que se rea­licen para la conservación de los activos fijos, se de­ben contabilizar como gasto en el período en el cual se efectúen.

El valor de los activos fijos, así como su corres­pondiente depreciación, agotamiento o amortización se deberán ajustar por inflación, con el pro­pó­sito de que dichos valores queden reexpresados en pesos del último período. El término depreciación hace referencia a las propiedades, planta y equipo, con excepción de los te­rrenos; por su parte el agota­miento se asocia con los terrenos cultivables, tales como plantaciones agrí­colas y forestales y demás activos o recursos natura­les, como minas y canteras, pozos artesianos y yacimientos de mi­nerales e hidro­carburos; y la amortización tiene que ver con activos intangibles y cargos diferidos.

De acuerdo al ámbito en el que se le estudie, el concepto de depre­ciación puede tomar diferentes connota­ciones. Así, por ejemplo, econó­mica­mente se entiende por depreciación la pérdida de valor de un activo fijo como consecuencia de su uso y debido, también, al transcurso del tiempo o a su obso­lescencia tecnológica. Contable­mente, la deprecia­ción es el mecanismo mediante el cuál se asigna el costo del activo fijo a los ingresos gene­rados, directa o indi­rectamente, por él a lo largo de un período de tiempo, denominado vida útil. Y, financiera­mente, la deprecia­ción representa la recuperación del costo de un activo fijo, a través de los ingresos y bajo su característica de deducción de las utilidades, lo que implica, en últimas, la posibilidad de generación de recursos propios para la reposición o renovación del respectivo activo fijo.

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