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6.3 PASIVOS CONTINGENTES
En el
curso normal de sus operaciones, se llevan a cabo, en la empresa, un gran número
de transacciones relacionadas con las actividades propias del negocio y,
simultáneamente, se ve afectada por hechos económicos externos que,
algunas veces, escapan a cualquier control. A esta incertidumbre o riesgo,
inherente en las transacciones y eventos que afectan a una entidad, se le
conoce bajo el nombre de contingencia, que significa —en términos
contables— una condición, situación o conjunto de circunstancias que
involucran un cierto grado de incertidumbre que puede resultar, a través
de la consumación de un hecho futuro, en la adquisición o la pérdida de un
activo o en el origen o cancelación de un pasivo y que generalmente trae
como consecuencia una utilidad o una pérdida.
De
acuerdo con el principio de realización, debe intentarse la cuantificación
razonable, en términos monetarios, de las contingencias, para darles forma
y efecto en los estados financieros. Cuando tal cuantificación no sea
posible, la existencia de la contingencia debe divulgarse a través de
notas sobre los estados financieros, para dar cumplimiento al principio de
revelación suficiente.
Para efectos de cuantificación,
se pueden clasificar las contingencias en los siguientes grupos:
1. Las de
carácter repetitivo, que son susceptibles de medición razonablemente
aproximada en su conjunto, a través de la experiencia o de la probabilidad
empírica o estadísticamente establecida de su ocurrencia.
Como ejemplos de estas contingencias se pueden mencionar :
a) Irrecuperabilidad de cuentas por cobrar.
b) Obsolescencia y lento movimiento de inventarios.
c) Garantías de servicio de productos.
d) Costo probable asignable a cada ejercicio de planes de
pensiones, jubilaciones, indemnizaciones, primas y otras prestaciones
diferidas que se concedan al personal, sujetas al cumplimiento de una
condición futura.
e) Efecto probable, asignable a cada ejercicio, del impuesto
sobre la renta cuyo pago se difiere o se anticipa en virtud de diferencias
compensables entre la utilidad contable y la renta líquida fiscal.
f) Otorgamiento de garantías por aval o descuento de
documentos por cobrar.
2. Las de
carácter aislado en las que, en un momento dado, existen elementos de
juicio, estimación u opinión que permiten medir dentro de límites
razonables su resultado probable.
Los
ejemplos más comunes de este tipo de contingencias son los litigios, reclamaciones
de impuestos y otros asuntos de naturaleza semejante, como las demandas
laborales y cuyo resultado probable pueda estimarse razonablemente.
La
anterior clasificación de las contingencias indica claramente que, para
cumplir el principio de realización, es indispensable que el resultado de
la estimación razonable que sobre ellas se ha podido hacer quede
reflejado en los estados financieros cuando da lugar al surgimiento de un
costo o de una pérdida. Por otra parte, el criterio de prudencia requiere
que normalmente no se reconozcan activos e ingresos o utilidades contingentes,
sino que su incorporación en los estados financieros sólo ocurra cuando
exista certeza prácticamente absoluta sobre su realización.
Por las
razón expuestas, los estados financieros normalmente deben incluir
provisiones o estimaciones razonablemente determinadas para contingencias
cuantificables, como las mencionadas en párrafos anteriores.
Como
ejemplos adicionales, pueden señalarse como contingencias no
cuantificables, los siguientes :
a) Compromisos de compra o venta a futuro en un mercado fluctuante
o inestable.
b) Garantías otorgadas sobre nuevos productos en los que no se
tenga experiencia alguna para el cálculo de una estimación apropiada.
c) Requerimientos para el pago adicional de
impuestos y sanciones.
d)
Inversiones a largo plazo, como compra de acciones en compañías
subsidiarias o gastos de investigación y desarrollo, cuyo resultado futuro
sea aleatorio representando un problema, su correcta valuación en un
determinado momento.
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