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UTILIDAD CONTABLE Y RENTA LIQUIDA GRAV.

 

 

14. UTILIDAD CONTABLE Y RENTA LÍQUIDA GRAVABLE (I)

 

 

14.1 INTRODUCCIÓN

 

La utilidad contable de la empresa, como ya se explicó, se estima como la dife­rencia entre los ingresos obtenidos y los costos y gastos causados, durante un período de tiempo determinado. Podría pensarse, entonces, que éste saldo resi­dual es base para determinar los impuestos a cargo del ente económico, por concepto de utilidades.

Sin embargo, no siempre la utilidad contable es la misma renta líquida gravable. Existen algunos aspectos de carácter tributario que, eventual­mente, pueden provocar diferencias entre los dos conceptos aquí ana­lizadas. En efecto, el sistema fiscal vigente en el país contempla que el impuesto de renta se calcule con base en la renta líquida gravable, que es el valor monetario sobre el cuál se aplica la tarifa, para establecer el monto del tributo a pagar.

En consecuencia, la determinación de la renta líquida gravable es un proceso de depuración de la base, a partir de la utilidad contable y comercial estimada antes de la provisión para impuesto de renta y complementarios, en el que intervienen aspectos económicos, jurídicos y contables.

De acuerdo con la ley fiscal, la renta líquida es la misma renta grava­ble, sobre la cuál ha de aplicarse la tarifa vigente para determinar el impuesto, salvo las excepciones por ella misma establecidas. Dichas excep­ciones están confor­madas por los ingresos no constitutivos de renta, las rentas exentas, las de­ducciones fiscales, los costos y gastos no dedu­cibles y los descuentos tributarios.

Además la legislación tributaria contempla la posibilidad de estimar la base gravable por un sistema especial denominado "renta presuntiva", figura que parte del concepto económico de que la utilidad de un contri­buyente no puede ser inferior a un porcentaje prede­terminado de los activos brutos o netos. Ac­tualmente dicho porcentaje es del cinco por ciento sobre el denominado patri­monio líquido (activos menos pasivos) y del uno y medio por ciento sobre el patrimonio bruto (total de acti­vos). El valor que resulte mayor entre las dos operaciones mencionadas se compara con la renta líquida gravable ordinaria, calculada previa de­puración de las partidas conciliatorias que ya se mencionaron (ingresos no consti­tutivos de renta, deducciones fiscales y costos y gastos no deducibles). A su vez, al mayor valor resultante de estas dos cifras se le deducen las rentas exentas, para obtener la renta líquida gravable sobre la cuál se aplica la tarifa vigente con el propósito de calcular el impuesto a cargo.

 

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Introducción

Ingresos que no constituyen renta

Rentas exentas

Descuentos tributarios

Deducciones fiscales

Costos y gastos no deducibles

Conciliación

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