9.

PATRIMONIO

 

9. AJUSTE AL PATRIMONIO

 

 

9.1 AJUSTE AL PATRIMONIO INICIAL

El patrimonio fiscal y contable es —por definición— un rubro no monetario y, por lo tanto, susceptible de ser ajustado por inflación. Y así lo ordena la norma corres­pondiente, previa depuración de algunas partidas que no deben ser inclui­das dentro del valor a reexpresar.

En efecto, el patrimonio al inicio de cada perío­do, con­formado por el patrimonio bruto menos los pasivos o deu­das con terceros, se depurará excluyendo aquellos va­lores que se hayan contabilizado con anterioridad a titulo de "super­ávit no ganado" y que correspondan a intangibles tales como Good will, Know how u otros, cuyo valor haya sido estimado, es decir, que no sean producto de un de­sem­bolso efectivo.

El patrimonio fiscal, se toma incluyendo los re­ajustes fis­cales previa­mente solicitados (hasta 1.991) y las dife­ren­cias entre el avalúo catastral de bienes in­muebles y su costo de adquisición, cuando aquél haya sido mayor; así mismo, también se incluyen las valoriza­ciones fiscales, corres­pon­diente a los mayores valores registrados por con­cepto de valor en bolsa o valor in­trínseco de las inversiones en accio­nes y aportes.

Al valor neto, así obtenido, se aplica el PAAG corres­pondiente y su resultado (pérdida por exposición a la infla­ción) se registra como un crédito a la cuenta de "Re­valori­zación del patrimonio" y un cargo o débito a la cuenta de "corrección monetaria". Dicho ajuste formará parte, en los años subsiguientes, del patrimonio pero no podrá ser distri­buido como utilidad, hasta tanto se li­quide la empresa o se capitalice tal valor, caso en el cuál será un ingreso no cons­titutivo de renta o ganancia ocasional, para quién se bene­ficie de la distribución, bajo el concepto de nuevas accio­nes o cuotas de interés social.

Tampoco la utilidad o pérdida neta registrada en el ejer­cicio contable que se está indexando, podrá ser ajus­tada, sino hasta períodos subsi­guien­tes. Y esto es apenas lógico, por cuanto como ya se vio, tanto los in­gresos como los costos y gastos sí se deben ajustar por inflación, lo que quiere decir que dicho ajuste a las utilidades ya se había lle­vado a cabo con anterioridad.

En el ejercicio, el patrimonio liquido de la em­presa modelo que se ha venido desarrollando, asciende a la suma de $278.558.841, al cuál debe­mos sustraer la utilidad del ejercicio (1996), con lo que se obtiene el patri­monio ini­cial: $176.731.087. Esta compañía nunca había reajustado sus activos de acuerdo a lo establecido en el régimen an­terior y, en conse­cuencia, su patrimonio contable es igual al patrimonio liquido fiscal. Si los hubiese tenido, estos se in­clui­rían para efectos del ajuste para fines fiscales. De otra parte, si hubiese registrado en libros avalúos técnicos o catas­trales, mayores al costo de adquisición de sus bienes muebles e inmuebles, la valorización corres­pondiente tam­poco se in­cluirá, para efectos del ajuste para propósitos conta­bles. Así las cosas, como tampoco tiene superávit por estimación de alguna clase de intangi­bles, el ajuste será el siguiente:

176.731.087 X 25 %    =   44.182.772

Que se contabilizarán acreditando a la cuenta de revalo­rización patrimonial y debitando a la cuenta de "correc­ción monetaria".

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Patrimonio inicial

Corrección monetaria diferida

Aumentos o disminuciones

Efectos fiscales

Diferencias en activos no monetarios

Diferencias en activos monetarios

Pasivos y provisiones no aceptadas

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