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3.6 FINANCIACIÓN MEDIANTE
PASIVOS II
Como
la idea es generar recursos propios para reponer el activo, una política
prudente sería no distribuir la totalidad de las utilidades, sino
únicamente en aquella parte que no corresponda al menor impuesto pagado por
concepto de la deducibilidad fiscal de la depreciación y de los intereses:
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Utilidad neta
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250.000
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Menor impuesto por
depreciación
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35.000
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Menor impuesto por
intereses
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112.000
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Utilidad
distribuible
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103.000
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Bajo
ésta óptica, aproximadamente, en siete años la empresa habrá ahorrado lo
suficiente para cancelar el pasivo y al cabo de los diez años de vida útil
contará con recursos adicionales para reponer —con fondos propios— el
activo fijo:
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Efectivo
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1.470.000
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Disponible para
reposición activo fijo
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1.000.000
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Activo fijo (neto)
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0
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TOTAL ACTIVO
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2.470.000
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Capital
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1.000.000
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Utilidades por
distribuir
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1.470.000
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TOTAL PATRIMONIO
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2.470.000
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En
éste momento, debería cancelarse el pasivo, reponer el equipo y capitalizar
la sociedad, así:
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Efectivo
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470.000
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Disponible para
reposición activo fijo
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0
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Activo fijo (neto)
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1.000.000
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TOTAL ACTIVO
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1.470.000
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Capital
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1.000.000
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Utilidades por
distribuir
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470.000
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TOTAL PATRIMONIO
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1.470.000
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Aún
se podría, sin ningún riesgo financiero, distribuir los 470 mil pesos y la
compañía sería completamente de propiedad de los inversionistas. La
sencilla estructura de capital de ésta empresa, financiada ciento por
ciento mediante préstamos, permitió enriquecer a sus propietarios en 2
millones 500 mil pesos (103 mil entregados anualmente como dividendos, un
millón como capital social y 470 mil como exceso en la reserva, a través de
utilidades retenidas), de los 2.470 millones, una parte corresponde a
ahorro interno (un millón, a través de la depreciación) y, otra, 1.470
millones al ahorro tributario (350 mil dejados de pagar en impuestos por
la deducibilidad de la depreciación y 1.120 millones por el mismo concepto,
pero provenientes de los intereses reconocidos a las entidades
financieras). La diferencia de 30 mil, proviene de un excedente generado
por la propia operación de la compañía, a razón de tres mil pesos por año.
¿Y,
entonces, porqué las empresas se ven tan apuradas para financiar sus
actividades de largo plazo, especialmente la reposición de activos fijos?
Una de las causas parece ser el fenómeno inflacionario. Otra podría ser una
imprecisa (o nula) planeación financiera estratégica con base en la
estructura impositiva del país.
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