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11.1 INTRODUCCIÓN
Tradicionalmente la evaluación
financiera de un proyecto de inversión se lleva a cabo a través del estudio
de los flujos futuros de fondos monetarios, tomando en consideración la
homogenización de las cifras, es decir expresando dichos flujos netos en
términos de valor presente. Si la sumatoria de los flujos netos es positiva
—en el horizonte de tiempo considerado— el proyecto se considera válido,
porque se obtendrán ingresos mayores a los gastos o desembolsos. En caso
contrario, el proyecto no es rentable y, en consecuencia, debe buscarse
una nueva alternativa de inversión.
Pues bien, en éste texto se propone adaptar
los procedimientos de evaluación financiera anteriormente resumidos, con
el propósito de determinar la mejor alternativa de financiación de un
activo fijo, de tal manera que se logre apalancar o fondear, como
actualmente se denomina a la forma como se obtienen recursos para
financiación de las actividades propias de la empresa, de la manera más
óptima posible, a través del ahorro fiscal, todo los desembolsos
relacionados con la adquisición del activo, con excepción del reembolso de
capital por cuanto éste debe provenir de ahorro interno, conformado por
medio de la deducción periódica de la depreciación, que afecta directamente
—disminuyéndolas— las utilidades generadas por el ente económico.
Por lo tanto, la definición de flujo
de caja aquí incorporado se refiere
a los desembolsos que se deben efectuar por concepto de intereses si el
activo es financiado mediante créditos, bien sea a través de entidades
financieras o con emisión de bonos obligatoriamente convertibles en acciones;
o por concepto de canon de arrendamiento o, también intereses, si el
activo —a cambio de compra— se toma en arrendamiento bien sea operativo o
financiero, respectivamente; o como dividendos, si la alternativa tomada
corresponde a emisión de acciones.
De otra parte, el modelo de caja sugerido
hace especial énfasis en el ahorro fiscal que se produce como consecuencia
del menor impuesto a pagar por el adecuado uso de las deducciones
permitidas por ley, entre ellas la depreciación, los intereses y demás
gastos financieros y el resultado neto de la aplicación del sistema
integral de ajustes por inflación, pues dicho menor impuesto impide que
salga dinero de la empresa, propiciando —de ésta manera— cierta clase de
“apalancamiento” que facilita la consecución de recursos para atender las
demás erogaciones relacionadas con la adquisición del activo fijo.
Finalmente, antes de explicar la forma como
se confecciona el modelo de flujo de caja, vale la pena reiterar que en él
no se incluye la reserva para reposición del activo pues ella se genera
directamente al disminuir, por su naturaleza de gasto, las utilidades
susceptibles de ser distribuidas a los socios o accionistas.
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