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Depreciación y ahorro interno

4.1 MEDICIÓN DE LA INFLACIÓN

La inflación se expre­sa como el cambio porcentual de los precios de los bienes y servicios incluidos en la canasta del sector de interés, de un período a otro. A veces se presenta también como una secuencia de números índice en las que se asigna el valor de 100 al valor de la canasta en un período dado (período base) y se representa el mismo valor en otro período, como un número relativo del valor base. Por ejemplo, si una canasta de bienes cuesta $1.500 el 31 de diciembre de 1995; $1.875.45 el 31 de diciembre de 1996 y $2.305.86 el 31 de diciem­bre de 1997, se puede es­cribir la secuencia de precios con la siguiente serie de índices:

Diciembre 1.995

Diciembre 1.996

Diciembre 1.997

100.00

125.03

153.72

 

También podría afirmarse que la inflación —para este sector especí­fico— fue del 25.03 % durante el año de 1996 y del 22.95 % durante el año de 1997. Nótese, además, que la inflación de los dos años (1996 y 1997) no es la simple suma aritmética de las respectivas tasas de inflación, en razón a que las inflaciones de cada período están calculadas sobre una base inicial de precios que es diferente, para cada uno de ellos.

De la misma manera, en la actualidad se estiman y publican índices de precios mensualmente con el propósito de conocer mas oportuna­mente el efecto de la inflación sobre la economía en general.

Bajo estas circunstancias y conocido el efecto de la inflación sobre la riqueza, trasladándola de unas manos a otras, sería ideal que cada persona o sector económico calculara su propio índice de inflación, teniendo en cuenta la canasta de bienes y servicios que le atañe en forma particular y, de esta manera, poder identificar si la inflación le ha enriquecido o empobrecido. Sin embargo, la tarea es monumental en cuan­to a tiempo y costo. Por ello, ha sido comúnmente aceptado en el mundo entero, que sea el índice de precios al consumidor (IPC) el indi­cador que sirva para actualizar las cifras que tengan que ver con el ajuste por inflación a los estados financieros.

Efectos de la inflación

Como ya se ha explicado, el fenómeno inflacionario causa un de­terioro en el poder adquisitivo de la moneda y, en consecuencia, desde el punto de vista fiscal recobran vigencia, algunas reglas de planeación de impuestos, como aquella que aconseja que en la medida en que exista una posibilidad legal de acogerse a alguna opción, se haga uso de las deducciones que “se puedan hacer antes y no después” y, así mismo, la que “reconozca las utilidades gravables después y no antes”.

Pues bien, la inflación produce que la deducción por deprecia­ción, aceptada fiscalmente, sea menor entre más cerca esté el fin de la vida útil del activo que está causando dicha depre­ciación, debido a que el poder adquisitivo de los recursos propios en formación, y que aquí se denominan ahorro interno y ahorro total, también se deteriora.

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Derechos Reservados Ó Copyright César A. León Valdés

Depreciación y ahorro interno

Medición de la inflación

Modelo de Planeación Tributaria I

Modelo de Planeación Tributaria II

Modelo de Planeación Tributaria III

Métodos depreciación Línea recta

Métodos depreciación Suma de los dígitos

Métodos depreciación Tasa doble decreciente

Métodos depreciación 4 veces tasa decreciente

Métodos depreciación Raíz enésima

 

 

 

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