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11.1 INTRODUCCIÓN
El estado de flujos de efectivo
es un informe mediante el cuál se estudian las corrientes monetarias de
fondos entre dos fechas, normalmente las fechas de los estados financieros
inicial y final para cualquier
período que sea de especial interés: un mes, un trimestre, un año o cinco
años. Como regla general, al igual que ocurre en FASB 95, el Pronunciamiento
8 exige la revelación de los flujos brutos por cuanto se "supone que los importes brutos de
las entradas y salidas de recursos tienen mayor relevancia que los
importes netos". No obstante, cuando se trate de partidas no
materiales o cuando la actividad económica desarrollada no permita hacer
tal discriminación, la revelación puede efectuarse en términos netos.
Por su parte, el Instituto
Mexicano de Contadores Públicos, contrario a lo expresado en el párrafo
anterior, ordena que "los
cambios en la situación financiera se determinarán por diferencias entre
los distintos rubros del balance inicial y final, expresados ambos en pesos
de poder adquisitivo a la fecha del balance general más reciente..."
y “cuando por su importancia y
significado convenga destacar algunos movimientos que no sería posible
apreciar de presentarse únicamente las diferencias entre los saldos iniciales
y finales, estas operaciones (expresadas en pesos con poder adquisitivo
del cierre) deberán presentarse por separado".
Surge así, otra importante
diferencia entre el estado de cambios en la situación financiera y el
estado de flujo de efectivo pues, en tanto que en el primero de ellos las
variaciones se presentan netas (a pesar de que el pronunciamiento 9
sugiera lo contrario), en éste último se informan por su valor bruto.
De otra parte, el Pronunciamiento
8 no explica si el mencionado estado de flujos de efectivo debe elaborarse
en pesos constantes o corrientes. Si es en pesos corrientes, es decir en
moneda de cada una de las fechas iniciales y finales del respectivo
balance, no habrá mayor problema para la recopilación de datos, pero la
información emitida no será de la mejor calidad. Si, por el contrario, es
en pesos constantes entonces deberá expedirse un reglamento con los
procedimientos de actualización para las variaciones en cada una de las
cuentas que se incorporan al análisis.
En este mismo capítulo se evaluará
la dificultad aquí manifiesta, la cuál no ocurre en la elaboración del
estado de cambios en la situación financiera, pues allí las variaciones
se toman netas, siendo relativamente sencillo actualizar los saldos
iniciales, utilizando el índice adecuado, que bien podría ser el mismo PAAG
que sirve para efectuar los ajustes por inflación a las partidas no
monetarias del balance.
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