2.5
OPERACIONES QUE NO MODIFICAN EL CAPITAL DE TRABAJO
Existe otra clase de operaciones que se registran en
cuentas que afectan el capital de trabajo, pero que se reflejan en aumentos
y disminuciones simultáneas que se compensan mutuamente y, por lo tanto, no
lo modifican:
1. La compra de productos o mercancías a
crédito, que significa un aumento de la cuenta de inventarios en el
activo y corriente y, también, un incremento en la cuenta de proveedores
en el pasivo corriente.
2. La cancelación de obligaciones con proveedores,
porque significan una disminución del pasivo y también del activo
corriente, en la cuenta de caja o en la de bancos.
3. La cartera recuperada, en la medida en que
el registro contable sólo afectará cuentas del activo corriente aumentando
el disponible y disminuyendo las cuentas por cobrar a clientes.
4. La destinación de recursos para
inversiones de corto plazo, con el propósito de generar alguna rentabilidad
sobre excesos temporales de liquidez.
5. El pago de pasivos, incluyendo impuestos,
registrados previamente como deudas corrientes.
En
general, el capital neto de trabajo no se afecta si, en forma simultánea,
aumenta o disminuye tanto el activo como el pasivo corriente o se compensan
diferentes cuentas del activo o del pasivo corriente.
También
pueden presentarse operaciones que no afecten partidas del capital neto de
trabajo y que, en consecuencia, no constituyan fuentes o aplicaciones
de fondos. Algunas de dichas operaciones son:
1. La valorización de bienes raíces o de otros activos fijos productivos,
mediante avalúo técnico, cuya contabilización se registra como un aumento
del activo fijo y un crédito dentro del patrimonio de la empresa, como un
superávit no ganado.
2. La distribución de utilidades, en la parte
destinada para incrementar las cuentas de reservas, lo cual constituye
una simple reclasificación entre cuentas patrimoniales.
3. El pago de utilidades en especie, a través
de acciones de la propia empresa, que puede hacerse como una
capitalización de reservas voluntarias o estatutarias o del superávit por
revalorización del patrimonio, producto de la aplicación del sistema
integral de ajustes por inflación.
4. La redención —por vencimiento— de bonos
obligatoriamente convertibles en acciones, pues dicha obligación debería
estar registrada como un pasivo a largo plazo, lo que implica sólo una
reclasificación a las cuentas de capital social.
5. Los aportes de los socios o accionistas,
no en efectivo sino representados en Propiedades, planta o equipo u
otra clase de activos, considerados como de largo plazo.
6. Cuando se reclasifican partidas del
balance; por ejemplo, de construcciones en curso a Propiedades, planta y
equipo o de inventarios en tránsito a inventario de materia prima.
Página siguiente
|