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Este
estado financiero permite conocer una mejor medida de las entradas y
salidas de efectivo, y cuya identificación facilita su control y
planeación. De la misma manera, los otorgantes de crédito conocen mejor los
riesgos, al poder evaluar de manera independiente los flujos de efectivo
provenientes de actividades de operación, como medida complementaria de la
estimación de la utilidad registrada en el estado de resultados.
De otra parte, el estado de flujos de efectivo, al
registrar las entradas y salidas brutas de recursos, permite un mejor
entendimiento de los resultados obtenidos, así como una proyección de
resultados mas precisa, que una cifra neta como la que se obtiene en el
estado de resultados, pues el efectivo procedente de actividades de
operación, como medida de resultados, está menos expuesta a maniobras y
diferencias de criterio, como sí ocurre con la utilidad neta. Y es por éste
motivo que la relación financiera dada por los flujos de efectivo por
actividades de operación y la utilidad neta, se emplea como medida de comprobación
de la calidad de la utilidad. A mayor valor en la razón, mayor la calidad
de la utilidad.
El flujo de efectivo analiza la liquidez a corto
plazo y la solvencia en un horizonte más amplio de tiempo, identificando
las actividades de generación de recursos y la clase de activos que se han
adquirido, así como la forma como han sido financiados. Por lo tanto, éste
estado suministra información importante para:
1. Medir la
calidad de las utilidades, con el prop;osito de encontrar posibles
maniobras en la determinación de la ganancia contable tales como diferimiento
de costos y gastos, cambios en los métodos de valuación de inventarios y
registro anticipado de ingresos, entre otros;
2. Proyectar
las posibilidades de financiación de los gastos de capital y las fuentes a
las cuales se podría, eventualmente, recurrir;
3. Identificar
posibles fuentes de financiación para programas de expansión, crecimiento
y diversificación de actividades;
4. Conocer la
capacidad de generación interna de recursos para atender oportunamente el
pago de intereses y demás costos y gastos financieros;
5. Interrelacionar
la composición de financiamiento interno (capital social) con endeudamiento
externo;
6. Fijar
políticas de distribución de utilidades; y
7. Prever la
capacidad del ente económico para aprovechar oportunidades de negocios o
para atender necesidades imprevistas.
Finalmente,
aunque poco aplicado en nuestro país para éste fín, el estado de flujos de efectivo
ha venido siendo utilizado en algunas economías con mercados desarrollados
de capitales, como elemento predictor de quiebras, bajo la óptica de
calcular la relación flujos de efectivo a deuda total.
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