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7.1
INTRODUCCIÓN
La estructura de capital de una
empresa puede definirse como la sumatoria de los fondos provenientes de aportes
propios y los adquiridos mediante endeudamiento a largo plazo; en tanto
que la estructura financiera corresponde a la totalidad de las deudas
—tanto corrientes como no corrientes— sumadas al patrimonio o pasivo
interno. Las fuentes de adquisición de fondos, junto con la clase de
activos que se posean, determinan el mayor o menor grado de solvencia y de
estabilidad financiera del ente económico. La magnitud relativa de cada uno
de dichos componentes es también importante para evaluar la posición financiera
en un momento determinado.
Los indicadores de solvencia
reflejan la capacidad de la empresa para atender las obligaciones
representadas en cargas fijas por concepto de intereses y demás gastos
financieros, producto de sus obligaciones contractuales a corto y largo
plazo, así como el reembolso oportuno del monto adeudado. Lo anterior
quiere decir que la proporción de deuda y la magnitud de los costos fijos
que de ella se derivan son indicadores de las probabilidades de quiebra de
una empresa por insolvencia y del riesgo que asumen los inversionistas,
dada la variabilidad de las utilidades esperadas y que constituyen su
rendimiento.
Las empresas se endeudan por
muchas razones. La principal radica en que el endeudamiento puede resultar
más barato que la financiación propia pues, por norma general, los
inversionistas exigen una retribución mayor (de otra manera, preferirían
ser acreedores y no inversionistas), ya que dentro de dicha retribución
debe estar incorporado el costo de la financiación. En otras palabras, el
rendimiento que se paga a los acreedores es fijo, en cambio es variable en
el caso de los socios o accionistas. Con un sencillo ejemplo, la anterior
afirmación puede comprenderse de una mejor manera. Supóngase una compañía
con unos activos totales equivalentes a un millón de pesos, los cuales
pueden ser financiados con recursos propios, mediante financiación externa
o con una combinación de ambas fuentes. Si también se supone una utilidad
antes de intereses de 400 mil pesos, una tasa de interés del 30 por ciento
y, para simplificar, la no existencia de impuesto sobre la renta, se
tendría:
|
CAPITAL
|
DEUDA
|
UAII
|
INTERÉS
|
UAI
|
RETORNO
|
|
1.000.000
|
0
|
400.000
|
0
|
400.000
|
40.00%
|
|
800.000
|
200.000
|
400.000
|
60.000
|
340.000
|
42.50%
|
|
600.000
|
400.000
|
400.000
|
120.000
|
280.000
|
46.67%
|
|
500.000
|
500.000
|
400.000
|
150.000
|
250.000
|
50.00%
|
|
300.000
|
700.000
|
400.000
|
210.000
|
190.000
|
63.33%
|
|
100.000
|
900.000
|
400.000
|
270.000
|
130.000
|
130.00%
|
De donde puede observarse que en
la medida en que la deuda sea mayor, también será más alta la rentabilidad
de los inversionistas con relación al capital aportado. Por esta circunstancia,
se afirma que el costo de financiación por medio de deuda es menor al costo
de los recursos propios, dada su variabilidad en éste último caso.
Otra razón para el endeudamiento
es la deducibilidad de los intereses, que puede producir, a través del
menor impuesto que se paga en uso de dicha prerrogativa, una generación
importante de recursos internos para futura financiación propia de sus
operaciones; siempre y cuando dicho menor impuesto, causado por el uso de
la deducción proveniente de los gastos financieros, sea retenido de las
utilidades netas, para evitar que los recursos así generados se distribuyan
implícitamente a los accionistas. Por ejemplo, si una compañía se financia
100 por ciento con recursos propios (empresa X) y otra empresa lo hace en
partes iguales (empresa Y), se tendría:
|
|
EMPRESA Y
|
EMPRESA X
|
|
Utilidad
antes de intereses e impuestos
|
400.000
|
400.000
|
|
Intereses
(30% sobre $500.000)
|
150.000
|
0
|
|
Utilidad
antes de impuestos
|
250.000
|
400.000
|
|
Impuesto
sobre la renta (35%)
|
87.500
|
140.000
|
|
Utilidad
neta
|
162.500
|
260.000
|
Situación que señala
un menor gravamen de $52.500, producto de aplicar la tasa de impuestos (35
por ciento) al monto de intereses causados ($150.000), lo cuál significa
que el estado subsidia —de cierta manera— el costo de la financiación
externa obtenida por los entes económicos.
Bajo una óptica de planeación
estratégica, la empresa no debería distribuir este menor impuesto
($52.500), sino retenerlo bajo la figura de reserva voluntaria, para ser
acumulado y, posteriormente, utilizado en nuevos planes de inversión.
Sin embargo, esta ventaja se ha
perdido en Colombia con la implementación del sistema integral de
ajustes por inflación que grava, precisamente, el endeudamiento en pesos
nominales, o sea grava la ganancia que se obtiene al registrar deudas que
serán pagadas, en el futuro, en pesos con menor poder adquisitivo.
Para evaluar los riesgos explicados
anteriormente y las posibilidades de atender los pasivos a largo plazo
existen algunos indicadores financieros, como los que se estudian a
continuación.
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