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Indicadores financieros (III)

5.3 UTILIDAD POR EXPOSICIÓN A LA INFLACIÓN

 

Las normas fiscales y contables definen la utilidad o pérdida por exposición a la inflación como el saldo crédito o débito registrado en la cuenta de corrección monetaria, respec­tiva­mente. A su vez, la cuenta de corrección monetaria se conforma por los ajustes por inflación practicados a las cuentas no monetarias del balance y a todas las cuentas del estado de resultados, tal y conforme se resume en el siguiente cuadro:

Inversiones en acciones y aportes

 

Crédito

Propiedades, Planta y Equipo (costo)

 

Crédito

Depreciación y agotamiento acumulado

Débito

 

Activos intangibles (costo)

 

Crédito

Activos diferidos (costo)

 

Crédito

Amortización acumulada

Débito

 

Patrimonio

Débito

 

 

De acuerdo a la definición dada, respecto de los ajustes que afectan la cuenta de corrección monetaria puede verse claramente que dicha cuenta está conformada por a) ajustes a cuentas del balance y b) ajustes a cuentas de resultado. Los primeros, cuyo saldo neto en adelante se denominará genéricamente "utilidad por tenencia de activos", aumentan o disminuyen la utilidad porque se contabilizan en cuentas cruzadas de balance y de resul­tados; en cambio los segundos no alteran la utilidad con­table, por cuanto su registro afecta, como un débito y como un crédito —simultáneo— sólo cuentas del estado de resultados. Así mismo, una parte de los ajustes por inflación a los activos se traslada al estado de resultados, bien sea como un mayor valor del costo de la mercancía vendida (ajuste a inventarios), como un mayor gasto por depre­ciación, agotamiento o amortización (Activos fijos, intangi­bles y diferidos) o como una menor utilidad en venta (inver­siones en acciones y aportes). Por lo tanto, la utilidad conta­ble tradicional está siendo afectada por tres factores, dia­me­tralmente diferentes en su efecto sobre las pérdidas o ganancias finales:

1.  Ajuste a cuentas de resultado: no alteran la utilidad final, porque se registran como un mayor valor del respectivo ingreso o gasto contra la cuenta de corrección monetaria. Sin embargo, los ajustes por inflación a los dos componentes básicos del estado de resultados, ingresos y gastos, poseen connota­ciones completamente diferentes para propó­sitos del cálculo de indicadores financieros que señalen o diagnos­tiquen la situación de un ente económico, aunque su ajuste se justifique en el sentido de que expresan en términos homogéneos (pesos del último día del período que se estudia) todas las opera­ciones realizadas durante el año.

     Bajo estas circunstancias, el ajuste por inflación a los costos y gastos generales se define como el mayor valor que tendría que desembolsar la empresa para incurrir en los mismos costos y gastos pero el último día del año o período, cuando los precios de dichos conceptos se han incremento como producto de la inflación. Es decir que, si la empresa quisiera seguir operando por lo menos en las mismas dimensiones y magnitudes del ejercicio anterior, debería tener re­cur­sos suficientes para atender sus costos y gastos, pero a los nuevos precios. En éste sentido, el ajuste por inflación a los costos y a los gastos debe restarse de las utilidades porque representa el mayor desem­bolso que se tendrá que hacer y, por lo tanto, el dinero para atender ésa mayor salida de dinero debe provenir de las utilidades, si no se quiere de­teriorar el patrimonio de la compañía. Por ello, para efectos del análisis por razones los costos y gastos se deben tomar ajustados por inflación.

     En cambio, el ajuste por inflación a los ingresos sólo es útil para propó­sitos de comparación entre un ejer­cicio y otro, mas nó para la estima­ción de indi­cadores financieros, por que dicho ajuste, con­trario a lo explicado en el caso de los costos y los gastos generales, económi­camente no significa, por nin­gún motivo, que por el hecho de haberse presen­tado inflación los ingresos vayan a crecer en forma automática.

2.  Ajuste a cuentas de balance: Ciento por ciento aumentan o dismi­nuyen las utilidades finales registra­das por un ente económico, porque su contrapar­tida siempre afecta la cuenta de corrección mone­taria, que pertenece al estado de resultados. Sin embargo, como se puede observar fácilmente, ésta clase de ganancia no ha sido realizada y no provie­ne de las operaciones de la compañía, motivo por el cuál mal podría incorporarse a los indicadores que utilizan como parámetro las ganancias o pér­didas reportadas y que incluyen, por obligación legal, éste tipo de utilidades. En cambio, con algu­nas reser­vas, los ajustes que afectan direc­ta­mente las cuen­tas de balance, por ser la contrapartida de la cuenta de corrección monetaria, si se toman en el diseño de indi­ca­dores financieros.

3.  Ajustes a cuentas de balance que se trasladan al estado de resul­tados: parte de los ajustes por infla­ción a las cuentas de balance —en uno u otro mo­men­to— debe ser trasladado como un mayor valor del costo o de los gastos generales. Un caso típico de ésta situación se observa en los inventarios, los cuales se reexpresan por inflación, pero en el mo­men­to de ser consumidos o vendidos deben afectar las utilidades no por el costo histórico de adquisición sino por su costo ajustado hasta el momento de ser consumidos o vendidos. De igual forma, pero en plazos más amplios, ocurre con la depreciación, ago­tamiento y amortización, las cuales deben ser calculadas sobre el costo de adquisición, pero debi­damente ajustado por inflación, lo que produce que el gasto por estos conceptos sea mayor al que se re­gis­traría si no existiera la obligación de realizar ajustes por inflación.

En resumen, no es prudente ni técnico tomar las cifras refle­ja­das en los estados financieros —ni a valores históricos, ni con cifras ajustadas por inflación— sin antes comprender con algún grado de profundidad la filosofía del sistema integral de ajustes por inflación y las implicaciones que conllevan sus procedimientos de contabilización, con el ob­jetivo de corregir algunas de las bases que sirven como parámetro para el cálculo de indicadores financieros. Lo anterior significa que, en algunos casos, los componentes de una razón o índice deben ser tomados sobre sus valores originales o históricos de adquisición, en otros de acuerdo a las cifras ajustadas por inflación y en otros, los saldos deben ser corregidos para eliminar ajustes parciales o totales por inflación, tal y conforme se explica extensamente en el estudio de cada uno de los indicadores incorporados en éste capítulo.

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